Zamora pierde paso con Castilla y León y se encuentra, a cierre del ejercicio pasado, en el grupo de provincias que registra un crecimiento económico inferior a la media. Una mala noticia que se explica en una actividad económica excesivamente dependiente de las instituciones públicas y en la situación no especialmente dinámica, aunque sí mejor que en años anteriores, de mercados clave a la hora de analizar el crecimiento económico, como la vivienda. Esa es la principal conclusión que se desprende del informe Previsiones Económicas de Castilla y León 2026, elaborado por Analistas Económicos de Andalucía para Unicaja, que dibuja una provincia con síntomas de estabilidad en algunos ámbitos, pero todavía lejos de converger con los territorios más dinámicos de la comunidad.
El mercado laboral vuelve a ser el principal foco de preocupación. Durante 2025 la población activa se redujo un 4,9%, situándose en torno a las 75.500 personas. Al mismo tiempo, el número de ocupados descendió un 3,9%, hasta los 67.300 trabajadores. Paradójicamente, la tasa de paro mejoró al caer el número de desempleados un 12,8%, situándose en el 10,8%. Sin embargo, lejos de interpretarse como una buena noticia, este descenso responde en buena medida a la continua pérdida de población activa, consecuencia directa del envejecimiento y de la emigración que siguen condicionando el futuro de la provincia. Nada nuevo bajo el sol.
Uno de los apartados donde Zamora mantiene una posición diferencial es el mercado inmobiliario. La provincia sigue siendo la más asequible de Castilla y León para adquirir una vivienda. El precio medio tasado alcanzó los 900 euros por metro cuadrado, muy por debajo de la media regional y a gran distancia de provincias como Valladolid o Burgos. El mercado mejora con respecto a otros trimestres analizados, pero el hecho de que el precio es aquí más bajo que en otras provincias esconde otra realidad, y es que la demanda es también más baja. Los propietarios tienen que vender a precios que en otras zonas de la comunidad se considerarían irrisorios, y aún así tienen dificultades para encontrar compradores para sus inmuebles.
Tampoco pasa un buen momento el turismo. Zamora registró en 2025 el mayor descenso de viajeros y pernoctaciones de Castilla y León. Los hoteles de la provincia recibieron un 6,1% menos de visitantes y las estancias cayeron un 7,6%, reduciendo la ocupación hotelera hasta el 31,6%, la más baja de Castilla y León. El retroceso afectó tanto al turismo nacional como al extranjero y supone una llamada de atención para uno de los sectores con mayor potencial de crecimiento del territorio.
En el ámbito empresarial aparecen señales contradictorias. Hay más empresas nuevas, pero desaparecen más. Una noticia que es necesariamente mala. Muchos emprendedores se lanzan a abrir su propia empresa para encontrar una ocupación ante las dificultades de hallar algo digno en el sector privado, pero muchas de esas empresas cierran a los pocos meses porque no consiguen ser viables. El capital invertido en esas nuevas empresas cayó más del 70%, lo que evidencia que la mayor parte de los nuevos proyectos nacen con una dimensión muy reducida y limitada capacidad de inversión.
En conjunto, el informe refleja una provincia que se enfrenta a desafíos estructurales de enorme calado. La pérdida de población, la escasa renovación generacional, la limitada dimensión del tejido productivo y la dificultad para atraer inversión continúan condicionando las posibilidades de crecimiento de Zamora, que se aleja aún más de Castilla y León. El dato medio de la comunidad habla de un crecimiento dos décimas superior al registrado en Zamora. Segovia, con un crecimiento del 4,3%, es la provincia más dinámica de la comunidad. La que menos, Soria, donde la economía mejoró un 2% en el último trimestre del año pasado.
