A las 19 horas, 33 minutos y 42 segundos del miércoles 12 de agosto, comenzará en Benavente el primer eclipse total de sol visible desde la península ibérica en más de un siglo. A las 20.29.26, el fenómeno se podrá contemplar en su totalidad durante 83 segundos. El punto máximo se alcanzará en ese lapso temporal: a las 20.30.08. Todo habrá terminado a las 21.22.58. En otras localidades de la provincia ubicadas en la franja principal de observación, el minutaje bailará unos segundos, pero también se podrá apreciar el eclipse con nitidez en ese horario aproximado. Se ha hablado mucho de la llegada del día, y solo queda un mes.
La mención particular a Benavente tiene que ver con la ubicación privilegiada de la ciudad unida a la condición de la villa como municipio principal dentro de la provincia. Aquí se ubicará uno de los grandes puntos de observación del eclipse en territorio zamorano. Hace mucho que los alojamientos dejaron de tener habitaciones. Se espera que los vecinos de la localidad, los de la contorna y los visitantes pongan la mirada en un fenómeno que los expertos coinciden en señalar como especial. Conviene estar preparado.
Y eso no solo implica ir con el ánimo de ver algo único, también lleva aparejada la necesidad de ser cuidadoso. «Hay que entender que mirar el fenómeno con los ojos al desnudo puede causar un daño irreversible en la retina». Quien dice esto no es cualquiera. Su nombre es Carmen Charro; su profesión, óptica. Su testimonio acompaña al que ofrece en su web el Observatorio Astronómico Nacional: «El sol puede ser observado con seguridad mediante unos filtros denominados comúnmente gafas de eclipse. Deben estar homologadas por la Comunidad Europea para la observación solar y deben ser usadas siguiendo las instrucciones impresas en ellas».

Los vecinos se van informando de ese asunto y, por eso, en Ferial Óptica, donde ejerce Charro, ya han despachado, con creces, más de mil gafas de estas características: especiales para el eclipse. Varios centenares de ellas se las llevó el pueblo de Castrogonzalo para repartir entre sus habitantes. El resto lo ha ido vendiendo o regalando con otras compras este negocio ubicado en una de las arterias comerciales principales de Benavente. Los que han pasado por caja tampoco han tenido que hacer un esfuerzo tremendo: dos euros y medio por unidad.
«La gente tiene que entender que las que compre tienen que ser gafas homologadas y con la certificación de que son adecuadas para proteger. Si solamente es plástico, lo único que va a hacer es quemarte la retina», analiza la óptica benaventana, que recomienda adquirir este artículo en puntos de venta donde se pueda acreditar la procedencia de las gafas. Por ejemplo, en las ópticas.
En el caso de este establecimiento del Ferial, las ventas comenzaron en Navidad; también los obsequios con este artículo a los clientes habituales. «Aquí en la varilla lleva la especificación de que son gafas adecuadas y cumplen la normativa», aclara Charro, que remarca que Ferial Óptica no fabrica las gafas, sino que trabaja con un distribuidor especializado. «De momento, seguimos teniendo. Igual un día vamos a pedir más y se han agotado, pero por ahora hay», destaca la profesional.

Desde su posición, Charro también está pudiendo pulsar el ambiente de Benavente en relación al eclipse. «Desde que empezamos a distribuir las gafas se ve que la gente está muy ilusionada», asevera la óptica, que va salpicando su testimonio con algunos consejos que también da a sus clientes en relación a las gafas. Por ejemplo, que se pueden usar por encima de otras gafas graduadas. «Tienes que tener cuidado de que no se te caigan. Hay que ajustarlas bien», advierte.
En el caso del modelo que ella despacha, existe la posibilidad de doblar la gafa para adaptarla a dos tamaños. «Hay que tener en cuenta que es para un rato. La media hora que estés mirando y se acabó. Se distribuye así para que se adecúe a todo el mundo», zanja Carmen Charro. ¿Quién se lo va a perder?
