Una investigación realizada por Javier Talegón, María del Carmen Toribio, Ricardo Cubo y Francisco J. García, y publicada en la revista Galemys de la Sociedad Ibérica para la conservación y estudio de los mamíferos, ha constatado la presencia de, al menos, dos ejemplares de mapache en la Sierra de la Culebra en lo que va de año. La aparición de esta especie invasora, que de manera natural se encuentra entre el sur de Canadá y la zona de Panamá, «puede suponer un serio problema para la fauna local»: primero, por la cantidad de animales que puede depredar; y, segundo, por su capacidad para competir por el alimento con mamíferos como el zorro o el tejón.
En la nota publicada por los investigadores, los cuatro explican que ya hace más de diez años que se documentó la presencia de población de mapaches en la península. «Todos los casos proceden de sueltas o escapes de animales adquiridos como mascotas», aunque, a partir de ahí, los ejemplares pueden reproducirse y crear comunidades de mayor o menor tamaño. Nadie dice que ese sea el caso en la Sierra de la Culebra, al menos todavía, pero la aparición del animal ya exige estar alerta, según subraya Talegón.
La alarma sonó entre los días 31 de marzo y 1 de abril de 2026, cuando los investigadores detectaron varios grupos de huellas de mapache en dos parajes ubicados en el término de Santa Cruz de los Cuérragos, dentro del municipio de Manzanal de Arriba y en el espacio Red Natura 2000 de la Sierra de la Culebra. Los registros fueron localizados «en el sustrato seco y fresco de varios cortafuegos» y estaban separados por una distancia de algo más de kilómetro y medio, cerca de la frontera entre España y Portugal.
En esa zona, los expertos se encontraron con marcas plantares delanteras y traseras típicas de un mapache de tamaño adulto. Ese hallazgo llevó a Talegón y sus compañeros a realizar consultas al personal de Medio Ambiente de la Junta para recopilar información sobre la presencia de mapaches en la zona. Ese interés les condujo a averiguar que, ya en 2022, un ejemplar había sido fototrampeado en el término de Pedroso de la Carballeda y, sobre todo, que otro mapache había sido capturado en una trampa para marcaje de lobo cerca de Robledo de Sanabria. Esto último sucedió a principios de 2026.

Por protocolo, según Talegón, este último ejemplar fue sacrificado por el personal especializado, pero a los investigadores les inquieta que se hayan encontrado, al menos, dos individuos de mapache en la zona en una horquilla tan estrecha de tiempo. «Con los datos disponibles, no podemos confirmar si en la zona existe una población reproductora y, si fuese el caso, su tamaño», explican los expertos en la nota publicada hace unos días. Lo que se sabe, de momento, es que ha habido animales de esta especie rondando la zona.
Hasta la fecha, solo se había confirmado la presencia de mapaches en otra provincia cercana: concretamente, al oeste de Ourense. Nada en Salamanca, León, Valladolid o el distrito de Bragança. «En un contexto de pérdida acelerada de biodiversidad, las especies invasoras representan una amenaza. Se estima que son la primera causa de extinción de aves y la segunda de peces y mamíferos», recuerdan los expertos en la nota, al tiempo que abundan en la capacidad del mapache en particular como especie «carnívora, pero generalista».
Esto quiere decir que el mapache puede comer colonias de murciélagos, aves, tortugas de agua dulce, anfibios, peces, moluscos, crustáceos o mariposas. También huevos y pollos de aves que nidifican en el suelo, algunos reptiles, mejillones de río y otros recursos que se encuentre a su paso. Además, puede «transmitir patógenos a humanos y a otros animales domésticos y silvestres» y hasta consumir frutas y productos agrícolas, «lo que podría llegar a generar conflictividad puntual con la población local».
Cerca del agua
Por otro lado, los expertos creen que la existencia de numerosos arroyos de la zona y la presencia del embalse de Cernadilla podrían favorecer el desplazamiento del mapache, que suele asentarse a lo largo de ríos y zonas húmedas para disponer de más recursos. «Para evitar la expansión de esta especie, sería necesaria una actuación decidida y rápida de la Administración competente», remarcan los firmantes de la nota, que miran a la Junta y que muestran su sorpresa por la ausencia de referencias, a pesar de que, ya en 2022, se había conocido la aparición de este animal en la zona.
«Con las especies exóticas, la clave es controlarlas de raíz», añade Talegón, que confía en que se actúe para evitar un problema más grave. «Cuando se van reproduciendo es más difícil controlarlas y eliminarlas», recalca el experto, que aclara el motivo por el que los mapaches pasan de ser mascotas a convertirse en fauna libre: «Pueden ser violentos y agresivos, así que la gente a veces los suelta».
