Nuria Álvarez y Pablo Tomás están de faena. La recogida de la mora se ha adelantado este año y ya hay muchos menos frutos fuera de los que cabría esperar a estas alturas, pero aún así ambos han salido a pleno sol para apurar la campaña. Más por el aprendizaje de él – en el rol de alumno aquí – que por el beneficio de ella, la dueña de Agroberry. Este negocio de Almendra del Pan es una de las empresas consideradas «modelo» por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y, por eso, acoge a profesionales jóvenes que quieren saber más sobre los proyectos. Esa es la dinámica de un programa llamado Cultiva.
La idea consiste básicamente en facilitar estancias de agricultores y ganaderos jóvenes, o incorporados hace pocos años, en explotaciones de referencia. Es el propio interesado el que solicita la posibilidad y quien escoge el lugar donde quiere formarse. En este caso, Pablo Tomás lleva las riendas de un negocio agrícola en San Miguel de la Ribera con cereal de secano y maíz, entre otros cultivos, y vio en Agroberry la opción de aprender sobre una línea de negocio que le apetecía explorar. «Nunca había estado en una explotación similar y me parecía interesante el modelo de trabajo con un producto como la mora», constata.

La estancia de Pablo aquí durará una semana en la que irá y vendrá de su pueblo. Unos 45 minutos en coche. Para compensar su ausencia en casa, puede optar a una pequeña ayuda con el fin de costear una sustitución en su negocio. En paralelo, Nuria también recibe un apoyo por prestarse a la acogida. Se trata, en todo caso, de una experiencia que va más allá de lo económico y que es bidireccional. «Yo también aprendo mucho de esto», advierte la dueña del negocio ubicado en Almendra, que antes de profundizar en el programa Cultiva aclara de qué va su modelo empresarial. Por si alguien no lo conoce.
«Nosotros tenemos una marca comercial que es Agroberry Original From Zamora», arranca Nuria, que explica que la parte más innovadora del negocio es la plantación de zarzamoras ecológicas cultivadas. En campaña, la empresa vende la fruta fresca, pero también congela para poder comercializar el resto del año. Además, con ese mismo producto, elabora sus creaciones en el obrador. Ahí entran mermeladas y licores, y están por sumarse el zumo y las galletas. Básicamente, Pablo ha ido a Almendra a ver cómo lo hacen todo.
Nuria señala que es el segundo año consecutivo que Agroberry participa como empresa anfitriona en el programa Cultiva: «Les recibimos, les enseñamos cómo funciona todo esto y cuál es nuestro modelo de negocio», repasa la responsable del proyecto. A su lado, Pablo apunta que, también para él, se trata de la segunda experiencia en una explotación ajena. La primera vez acudió a la provincia de Palencia para formarse en un entorno familiarizado con las tecnologías 4.0.
El plan es que profesionales jóvenes como Pablo Tomás puedan entender cómo funcionan otros compañeros con más experiencia y con casos de éxito para aplicar algunas de las recetas a la realidad de sus negocios. En el caso de Agroberry, la idea era que su presencia coincidiera con el momento álgido de la campaña, pero el citado adelanto de las semanas de mayor ebullición ha trastocado los planes. «Ya estamos cogiendo muy poquito», admite Nuria. Aún así, hay margen para que las dos partes salgan beneficiadas.

Para empezar, del lado del aprendiz, la semana puede servir para que Pablo decida si quiere ramificar su negocio y apostar por la zarzamora. «Me puede quitar las dudas que me puedan surgir», apunta el agricultor de San Miguel de la Ribera, que tiene todavía unos días para empaparse de conocimiento y comprobar si esa faena añadida le compensa. En Zamora, también tenía la opción de haber ido a conocer una plantación de viñedo y almendros en Villabuena del Puente, una quesería en Fariza o una bodega en Formariz. Agroberry era lo que más le encajaba.
Desde luego, las particularidades del proyecto empresarial creado por Nuria Álvarez en Almendra llaman la atención. De ahí que también haya habido alumnos interesados en pasar todo el verano en la empresa a través del programa Campus Rural, que facilita estancias de dos meses en negocios rurales para estudiantes universitarios. «Me llamó gente súper preparada de la Universidad Politécnica de Valencia y de la Universidad del País Vasco para venir», revela la dueña de Agroberry. Pero hubo un escollo insalvable: la ausencia de vivienda.
«Es muy frustrante»
Las personas que querían formarse en Almendra carecían de vehículo, y la localidad no dispone de oferta de alquiler o estancia temporal. «Es una pena porque planteaban cosas súper interesantes», lamenta Nuria. Tampoco hay un transporte público que posibilite el desplazamiento a diario. Esa problemática condiciona a empresas como Agroberry, que ven cómo su propia ubicación es una rémora en casos particulares como este. «Es muy frustrante. Luego dicen que no se hacen cosas en los pueblos», desliza la empresaria.
De vuelta a la semana con Pablo, Nuria Álvarez presenta sus expectativas: «Yo soy la formadora, pero me nutro un montón de ellos. Me quedo siempre encantada porque me enseñan desde su experiencia», analiza la responsable de Agroberry. A su lado, el agricultor de San Miguel de la Ribera pone el foco en aspectos más concretos: desde el cultivo de la zarzamora al sistema de riego que usa la explotación, pasando por la elaboración y el mantenimiento del producto. Es solo una semana, pero la pretensión es que el aprendizaje sobreviva a largo plazo.
