Sala de prensa de la Nova Creu Alta, casi medianoche del viernes 19 de junio. El Zamora CF acaba de perder con el CE Sabadell el partido decisivo por el ascenso a Segunda División, pero Óscar Cano muestra fortaleza tras la decepción. El entrenador habla de la importancia de continuar en busca del objetivo en la siguiente temporada y reivindica la capacidad de la plantilla de la 2025-2026 para convertirse en la base de la campaña que ha de arrancar dos meses después. «Son jugadores más que válidos», advierte el técnico granadino.
Menos de veinte días después de aquellas declaraciones, ya resulta evidente que la estructura del equipo que llevó al Zamora CF hasta la última frontera previa a la Segunda División se ha roto. Por unas razones o por otras, no habrá continuidad. De hecho, de los once que jugaron como titulares aquella noche, cinco es seguro que no continuarán: Fermín Sobrón, Erik Ruiz, Markel Lozano, Kike Márquez y Miki Codina. Todo apunta a que Mario García también saldrá, y la renovación de Carlos Ramos aún no se ha anunciado.
Básicamente, de esos once, siguen los que tenían contrato (Luismi Luengo, Abde y Mario Losada) más Diego Moreno, que ha renovado. De los demás, los que partieron desde el banquillo o no participaron en Sabadell, podrían continuar como máximo cinco. Y no parece que se vaya a alcanzar esa cifra. Lo presumible es que sigan entre seis y ocho futbolistas. Lejos de lo que parecía anunciarse en aquella sala de prensa de la Nova Creu Alta, pero cerca de lo que ha ocurrido habitualmente en el club después de un play off.
Sí, en el Zamora CF las desbandadas o los despidos son comunes después de situarse a las puertas de la Segunda División. En todas las ocasiones precedentes, el panorama del día uno de la pretemporada posterior ha sido el mismo: mayoría de caras nuevas. Ya sucedió, por ejemplo, tras la 2000-2001, la de la primera fase de ascenso, cuando solo siguieron ocho de los miembros de la plantilla: Ricardo, Gómez, Avelino, Quero y cuatro jugadores de la casa como José Luis, Cuco, Alberto Fernández o Juan Mari. En la 2001-2002, el equipo sufrió para sostenerse en la zona media-baja.
Algo parecido ocurrió después de la 2002-2003, la de la fase de ascenso que premió al Algeciras. También esta vez siguieron ocho futbolistas, aunque algunos de ellos con un peso importante dentro de la plantilla, los casos de Ricardo, Óscar Silva, Sergio Villanueva o Fariña. Marcharon, en cambio, futbolistas clave como Nacho Castro, Jaime, Pedro Pascual o Curro Vacas. El resultado, con Fabri y Balta en el banquillo, una temporada alejada de las aspiraciones de pelear nuevamente por los primeros puestos.
Particularmente recordada es la «limpia» posterior a la 2004-2005, la del año de Castellón, con la salida de hombres como Aiert, Sergio Villanueva, Quero, Alberto García, Rubén García o Curiel. Sí siguieron esta vez nueve jugadores, sobre todo de perfil defensivo y los dos porteros. El resultado de aquella renovación de plantilla fue el despido rápido de Balta en la 2005-2006 y la llegada de Raúl González para acabar celebrando una permanencia agónica.
Más cambios aún hubo después de la 2007-2008, la que llevó al Zamora CF a las puertas del ascenso en Vallecas. Apenas siete jugadores sobrevivieron al día después, también varios zamoranos junto a otros futbolistas clave como Dani Giménez, Alegre o Senel. Aquí, eso sí, el resultado de los cambios no fue tan malo, pues los rojiblancos repitieron play off. Es la única vez que ha sucedido. Luego, tras la 2008-2009, sí que hubo una revolución total. Solo Alegre, Agustín y los canteranos Israel y Saúl se mantuvieron en una plantilla que peleó por la permanencia.
El último ejemplo es el más particular, pues el Zamora CF jugó play off a Segunda en el año de la reestructuración de las categorías, y pasó de estrenarse en Segunda B a dar el salto a la nueva Primera Federación y a estar cerca de colarse en el fútbol profesional de forma inopinada. Después de aquello, siguieron nueve, con Dani Hernández y Carlos Ramos a la cabeza, pero también con otros pesos pesados como Villanueva, Parra, Juanan o Piña. Se despidieron hombres como Perero o un Escudero que, años después, se cruzó en el camino rojiblanco como uno de los protagonistas del ascenso del Sabadell.
En la 2021-2022, el Zamora CF bajó a Segunda Federación, un desenlace alejado de las aspiraciones de la propiedad actual, que pretende que el cambio de plantilla que está acometiendo la dirección deportiva sirva, esta vez sí, para pulir los detalles que faltaron en la campaña que concluyó el 19 de junio y no para verse en un escenario como los precedentes.
