«Fecha de inicio: octubre de 2024. Plazo de ejecución: 18 meses». En letra no muy grande, en el cartel que desde hace ya casi dos años «adorna» la plaza de Viriato con motivo de las obras del Parador de Zamora, pueden leerse los plazos de los trabajos. Plazos que, evidentemente, se han incumplido. Y, lo que es peor, van a seguir incumpliéndose. Según han explicado a este periódico fuentes de la plantilla, los responsables de la empresa pública habrían comunicado ya a los trabajadores que el cierre se alargará, al menos, hasta el segundo semestre del año que viene. La plantilla se encuentra en Expediente de Regulación Temporal de Empleo desde que cerrara el establecimiento hostelero y así seguirá, indican las mismas fuentes, previsiblemente hasta octubre de 2027, pues este es el nuevo plazo que se ha dado para terminar los trabajos. 18 meses por encima de lo que estableció en un principio. Justo el doble.
La nueva fecha lleva a Zamora a pensar en una nueva temporada turística sin uno de los establecimientos más destacados, si no el que más de la ciudad. No estará abierto para la próxima Semana Santa ni tampoco para el próximo verano, aunque un poco probable «acelerón» de las obras podría adelantar los plazos «unas semanas», según han explicado a este diario personas ligadas al establecimiento hostelero zamorano.
Dentro de los once millones de euros que cuesta la obra, financiados en parte con los fondos del Plan de Transformación y Resiliencia, hay una partida de 4,3 millones gestionada por Turespaña que está yendo a parar directamente a los elementos históricos y artísticos del inmueble. Se está restaurando la fachada principal y el claustro, los dos elementos más significativos del inmueble, añadiendo además una cubierta a este último para que pueda ser disfrutado durante periodos más largos del año, cubierta que es visible desde hace meses.
Paradores, por su parte, viene destinando 6,6 millones a unas obras que tienen como foco principal la eficiencia energética del edificio, trabajos que engloban desde el aislamiento de la carpintería exterior a la sustitución de las anticuadas calderas, que incorporarán sistemas de control inteligente que también se ampliarán a las habitaciones. «Buscamos reducir la huella de carbono y conseguir que, de aquí a unos años, el Parador tenga una emisión neutra», destacaba la directora de Paradores, Raquel Sánchez, durante una visita a Zamora hace ya casi dos años.
Los trabajos incluyen una parte de «redecoración y puesta en valor» de los elementos artísticos del Parador de Zamora, entre los que destacan los tapices de la Real Fábrica de Tapices. Algo que ayudará a que el Parador cuente además con una proyección artística, más allá de la puramente hotelera. Las obras no afectan a la capacidad total del recinto, aunque sí se espera «mejorar la experiencia del cliente» y aumentar el grado de ocupación, que el último verano, el de 2024, ya se situó en un elevado 93%.
