Las escuelas de Pobladura del Valle acogerán este martes una charla para abordar el impacto del proyecto de hidrógeno verde planteado en la zona. El encuentro, al que acudirán representantes de Zamora en Pie, Stop Biogás y la plataforma Defensa del Valle, se celebrará a partir de las 20.00 horas y tratará temas como el uso del agua, la afectación para la flora y la fauna o los potenciales beneficios y perjuicios que traería la iniciativa.
Conviene recordar que los detractores del proyecto señalan que la industria pretende ocupar unas 80 hectáreas de terreno agrario, «una superficie equivalente a más de 600 piscinas olímpicas», y que la implantación prevista se distribuye en distintos recintos agrícolas del entorno, no en una única parcela compacta.
El proyecto incluye una planta de electrólisis, una gran instalación solar fotovoltaica, baterías y almacenamiento de hidrógeno. También contempla una captación de agua subterránea en trámite, con una demanda estimada de hasta 85.551 m³ al año, y un vertido previsto de 34.429 m³ al año mediante una canalización soterrada hasta el arroyo del Reguero Grande del Valle o arroyo de los Reguerales.
«Ese vertido se situaría en un cauce ya afectado por contaminación por nitratos, según reconoce el propio estudio de afección a las masas de agua presentado por la promotora. Además, el punto final se ubica junto a un hábitat protegido de prados húmedos y vegetación de ribera, identificado como HIC 6420, a poco más de 700 metros del casco urbano de Pobladura del Valle», según se refleja en el argumentario de las personas que reclaman firmas para frenar el proyecto.
«Nos preocupa que una infraestructura de esta escala se implante en un territorio donde los arroyos y acuíferos sostienen la agricultura, la ganadería, la biodiversidad y la vida cotidiana de nuestros pueblos. La documentación del proyecto identifica en el entorno especies sensibles como el aguilucho cenizo, la ganga ortega, el sisón común, la avutarda común y la tórtola europea, algunas de ellas en peligro de extinción o en situación vulnerable», destacan las personas contrarias al proyecto.
En la misma línea, advierten: «La transición energética no puede servir para industrializar el medio rural sin garantías suficientes sobre el agua, el suelo, la biodiversidad, el paisaje y el futuro de quienes vivimos aquí».
