La primera ola de calor del verano, la que a finales de junio dejó temperaturas superiores a los cuarenta grados en la capital por primera vez en la historia en el sexto mes del año, dejó nueve muertes en la provincia atribuibles directamente a las altas temperaturas. Así se refleja de los datos relativos al mes de junio del sistema MoMo, dependiente del Instituto de Salud Carlos III y que indica que en la semana que arrancó el 22 de junio se produjo un exceso de mortalidad de cinco personas para lo que sería una estadística habitual, lo que lleva a pensar en esos nueve decesos atribuibles directamente a las altas temperaturas.
No es raro que las olas de calor se traduzcan en la provincia en un leve repunte de los fallecimientos. No sucede lo mismo con las olas de frío ya que, en general, los hogares de la provincia están mejor preparados para el invierno que para los rigores del verano. De hecho, este invierno no se produjo ningún fallecimiento que se pudiera atribuir como consecuencia directa del frío, si bien es cierto que el invierno no fue especialmente crudo. El último repunte de las muertes atribuibles a las temperaturas hay que buscarlo en el mes de agosto del año pasado, cuando una persistente ola de calor de más de dos semanas de duración protagonizó la actualidad del tiempo. Entonces se produjeron 37 muertes en la provincia como consecuencia del calor, según los datos del Instituto de Salud Carlos III. Los números confirman los efectos para la salud que tiene el calor extremo, que deja de ser simplemente un número en la previsión del tiempo para convertirse en una cuestión con efectos directos en la vida de la gente.
Cabe recordar que, en junio, Zamora batió dos récords de temperaturas, los dos por calor excesivo. El primero fue el de temperatura mínima más alta de la historia. En la madrugada del lunes 22 de junio el mercurio solo descendió hasta los 24,1 grados, una cota nunca antes alcanzada. Un día después, el martes 23, la capital registro 40,6 grados de temperatura, la cota más alta registrada en un mes de junio. Cifra que pulverizó los 39,8 grados registrados en el año 2017, la anterior temperatura de referencia.
Con esta realidad llega Zamora a la segunda ola de calor del verano, que se dejó sentir ya el domingo y que recrudecerá sus efectos a partir del inicio de esta semana, principalmente durante los días de lunes, martes y miércoles. Para el lunes y el martes hay activadas de momento alertas amarillas por calor elevado, ya que las temperaturas llegarán a los cuarenta grados, cifra que rozarán el miércoles. Las mínimas rondarán los veinte grados. Aunque se espera que los termómetros den un respiro a partir del jueves, lo más posible es que haya que esperar hasta el fin de semana para notar de verdad un respiro térmico.
Ante esta situación no está de más recordar los consejos que, aunque conocidos, no dejan de ser útiles durante estos días. En caso de un golpe de calor lo fundamental es avisar cuanto antes al 112, colocar al paciente a la sombra, quitarle ropa para airearle y, si está consciente, colocarle con la cabeza un poco elevada y darle mucha agua. Si es posible, hay que refrescar muñecas, cara y axilas con agua fría, pero nunca meter al paciente directamente en la bañera o en una piscina, porque el choque térmico podría ser fatal.
