Las obras del Mercado de Abastos llevan ya, en la práctica, medio año paradas. El proyecto de renovación del edificio modernista, en el que hasta este año 2026 le estaba viniendo todo de cara (permisos, inicio de los trabajos, construcción del mercado provisional o mudanza) se ha parado en seco y, aunque es de prever que vuelva a arrancar en las próximas semanas, nadie se atreve a pillarse los dedos para dar un plazo. Lo que es cierto es que el último que se puso sobre la mesa, junio, no se ha cumplido.
El modificado del proyecto, que ha supuesto un encarecimiento de la obra de casi dos millones de euros (más del treinta por ciento del precio inicial) se encuentra a comienzos del mes de julio en pleno proceso de tramitación. La Comisión de Patrimonio se ha posicionado ya sobre las modificaciones introducidas en los elementos sensibles, fundamentalmente las ruinas encontradas bajo el mercado, y ha propuesto (ordenado) algún cambio que, pese a todo, no afecta en lo fundamental a las modificaciones que introdujo la Dirección de Obra. Por su parte, los técnicos municipales han considerado oportuno realizar también puntualizaciones, menores en la mayoría de las ocasiones pero que dilatan los plazos. Pensar en que los trabajos se pueden relanzar en este mes de julio es, cuanto menos, optimista, y en agosto las administraciones públicas prácticamente paran su actividad por las vacaciones del personal. Aunque la idea es que las obras se reanuden en verano, nadie está en condiciones de asegurarlo.
El modificado, cabe recordar, se tuvo que tramitar «debido a los refuerzos estructurales no contemplados inicialmente en el proyecto; aparición de amianto en los elementos de derribo en la cubierta; la necesidad de un nuevo centro de transformación diferente al del proyecto aprobado, así como nuevas líneas que conecten este centro con los existentes; desviación de la red de media tensión que atraviesa la plaza sur frente al mercado; desviación de la acometida de saneamiento de inmueble en la Plaza del Mercado; puesta en valor de los restos arqueológicos hallados y la incorporación de nuevas partidas en el capítulo de instalaciones», según relató en su día el Ayuntamiento de Zamora.

Lo que más quebraderos de cabeza está levantando entre los técnicos es la necesidad del nuevo enganche eléctrico que planteó Iberdrola, una intervención que, por si sola, ronda la mitad del precio total del modificado. El edificio se iba a alimentar de los centros de transformación de San Pablo y San Andrés, pero la suministradora ha considerado necesario, ante el hecho de que estos puntos de enganche estaban cerca del límite, establecer una tercera conexión en la plaza de Hacienda. Los cables deberán transcurrir por La Brasa y la plaza de Fernández Duro, la intervención es importante y el coste se estima en más de 700.000 euros. La modificación incluye además la desviación de la red de media tensión que atraviesa la plaza sur frente al Mercado de Abastos, una infraestructura que no estaba contemplada en el proyecto original y cuya existencia no había sido detectada previamente. Todo esto debe recibir el visto bueno de los servicios técnicos del Ayuntamiento, que supervisan el proyecto «al dedillo» al tratarse de un modificado que refleja incrementos del gasto importantes.
Mientras, los negocios de la zona siguen inquietos. Ven que las semanas avanzan sin que los obreros vuelvan a la jera y recuerdan que llevan más de dos años trabajando en un entorno en obras con el principal atractivo de la zona, el Mercado, cerrado.
