La falta de enfermeras en las residencias privadas de la provincia está comprometiendo la calidad del servicio. Así lo estiman desde el sindicato sectorial de Enfermería, Satse, desde donde denuncian la «precariedad» laboral en estos centros, causa principal de la falta de mano de obra. La secretaria provincial del Sindicato de Enfermería, SATSE, en Zamora, María Ballesteros, explica que la falta de enfermeras y enfermeros está “poniendo en riesgo la calidad asistencial” en las residencias privadas de personas mayores. Ballesteros apunta que los contratos que firman las enfermeras y enfermeros reflejan las condiciones mínimas que marcan los convenios del sector. De hecho, los califica de “precarios”. “Exigimos condiciones laborales y retribuciones dignas para retener a enfermeras en las residencias privadas de Zamora”, subraya Ballesteros.
Desde el sindicato se remarca que muchas veces estas profesionales tienen que hacer más horas de las reflejadas, hay una sobrecarga de trabajo, no se sustituyen a las compañeras y que los salarios no alcanzan las retribuciones que se ofrecen en otros ámbitos asistenciales. Por ello, apunta que estas enfermeras permanecen en estos puestos de trabajo unos pocos meses y, cuando consiguen contratos mejores, se marchan.
El sindicato también pone sobre la mesa a los residentes de estos centros. “La falta de enfermeras y enfermeros pone en riesgo la calidad asistencial en las residencias”, remarca. En este sentido, explica que estas personas mayores cuando lo requieren son atendidas por las enfermeras y enfermeros de sus centros de salud de referencia. Sin embargo, estos residentes tienen pluripatologías y altos grados de dependencia que requieren de unos cuidados continuados durante todo el día.
La secretaria provincial de Satse Zamora especifica que la atención a una persona dependiente no se puede limitar a una intervención puntual, sino que exige una vigilancia y cuidados continuados las 24 horas del día. “De poco sirve hacer una cura correctamente si, debido a la falta de enfermeras, no se pueden garantizar cambios posturales o el control de ese paciente”, asevera. Es más, indica que la ausencia de esa atención “puede provocar un deterioro de su estado de salud e incluso se puede agravar”.
