Santa Clara de Avedillo ya no es un pueblo desconectado, pero la situación que se vive en la localidad dista mucho de ser considerada normal. Desde finales del año pasado los vecinos pueden comunicarse, un logro habida cuenta de que la antena de telefonía estaba construida en el pueblo (la estructura) pero en ella no se habían instalado los aparatos correspondientes para hacerla funcionar. Se colocaron en octubre de 2025 y la antena comenzó a funcionar gracias a un generador eléctrico, porque no estaba conectada a la red eléctrica, en teoría, porque faltaban unos permisos. Lo que sucede es que ha pasado casi un año y los tres metros de cable que faltan para que la antena se conecte a la luz siguen sin estar puestos.
La situación es rocambolesca y los vecinos, al menos, se conforman con que tienen cobertura, algo que hasta hace poco escaseaba. “Ya podemos al menos hacer una transferencia bancaria desde casa”, apuntan residentes en el pueblo, operación que en 2025 era prácticamente imposible porque los mensajes que los bancos mandan para confirmar la identidad no llegaban.
Mientras, la instalación eléctrica que se ha realizado presenta deficiencias. En algunos puntos discurre paralela a un curso intermitente de agua y los vecinos han llegado a ver agua manar del “macarrón” por el que van los cables eléctricos. Los contadores se iban a instalar en varios sitios en los que no se llegaron a poner en marcha y, desde finales del año pasado hasta ahora, no ha vuelto a haber noticias. Se dijo que sería en enero, pero no fue así y tiene pinta de que la cosa no cambiará en breve.
En lo que duró la baja cobertura los vecinos tuvieron que tirar con la fibra óptica que sí está operativa en el pueblo desde el año 2020. La red móvil, en cambio, depende de la torreta construida en el camino a Corrales. Desde la Subdelegación del Gobierno de Zamora aseguraron en su día que se habían realizado todas las actuaciones necesarias para recuperar las comunicaciones, pero se habló de unas dificultades en la tramitación que son las mismas que ahora estarían impidiendo “tirar” esos pocos metros de cable que faltan para dar la obra por terminada. Mientras, en Santa Clara de Avedillo sigue siendo necesario gastar gasóleo para hablar por teléfono. Cosas, seguramente, de la burocracia.
