«Uno de mis primeros recuerdos es ver a mi padre jugando en el Ángel Nieto». Es fácil pensar que en casa de los Hernández el monotema puede ser el basket salvo que intervenga algún otro miembro de la familia. El apellido con más peso del baloncesto local sigue sumando eslabones a la cadena, el último uno que tiene pinta de ser fuerte. Rubén Hernández, hijo de Saulo, el entrenador del CB Zamora, ha sido recientemente convocado para participar en la concentración que la selección española sub-17 va a llevar a cabo en Zaragoza. Su nombre pone a Zamora en el foco de una lista que está compuesta casi en exclusiva por jugadores de canteras de clubes de ACB. Ahí se ha colado Rubén, que llama ya a la puerta de grandes cosas. Y en casa no pueden estar más orgullosos.
La llamada de Rubén a la convocatoria del combinado nacional sub-17 es un hito más para una cantera que funciona como un reloj. Trece jugadores de esa edad han sido llamados, uno de ellos de Zamora. «Hay que ser consciente de lo que eso significa», apunta Saulo. El alcance de la convocatoria se entiende mejor al mirar la lista completa. Junto a Rubén aparecen jugadores de Real Madrid, FC Barcelona, Unicaja, Valencia Basket, San Pablo Burgos, Kids&Us Manresa, CB Ciudad de Valladolid y UCAM Murcia, además de tres representantes del Joventut de Badalona. «Que un jugador formado en Zamora figure en ese grupo es un hecho sin precedentes a nivel local, más aún si se compara el tamaño de la ciudad con las estructuras que reúnen al resto de convocados», dicen desde el club.
No es la primera vez de Rubén en la selección (fue llamado cuando tenía 12 años para otra concentración) pero sí la más importante. Integrado, junto con otros jugadores de su quinta, en la dinámica de entrenamientos del primer equipo, el salto de calidad que la generación está viviendo es palpable. Compiten casi a un nivel impropio para su edad, lo que da muestras del buen nivel.
«Los entrenamientos son duros», reconoce Rubén mientras su padre celebra que el nivel dado durante el curso ha sido «bastante mayor del esperado». Tanto que ha sido suficiente para que el jugador haya sido «premiado» con minutos en algunos partidos de liga regular. En el primer partido anotó y la canasta se celebró con el pabellón en pie. En el segundo le pudo la confianza y lanzó un tiro a la escuadra del tablero. Pero lo bueno es el descaro, dicen los que saben.
«Hace muchas cosas bien, se lo he dicho a todos al acabar la temporada», apunta Saulo, que ratifica la importancia de que jugadores como Rubén participen activamente en la dinámica del primer equipo para lograr en pista resultados como los conseguidos este año. «Aunque para el aficionado pueda parecer lo mismo, no es igual tener a 10 jugadores en dinámica que a 14. Nos permiten hacer ejercicios con los descansos adecuados y que la plantilla no se resienta» tras el esfuerzo, apunta el entrenador.
El plan B
Pero volvamos a Rubén, que va bien encaminado a su meta, que es lograr ser jugador profesional. Pero hay «plan B», como él mismo reconoce. Ahora estudia Bachillerato y le gustaría matricularse en Psicología cuando llegue el momento. En alguna ciudad cercana, asegura, para no desvincularse del club en el que se ha formado y en el que está consiguiendo oportunidades. Oportunidades que, insiste, vienen por su esfuerzo, por si algún malpensado viene con aquello de que Rubén es «hijo de». Saulo asegura que no le exige más que al resto, pero tampoco menos, y Rubén está convencido de que los resultados son fruto del esfuerzo. «La gente que me conoce, que ve cómo me esfuerzo, me dice que me merezco la oportunidad». Y hay una cosa segura, puntualiza, y es que selección no llama a nadie por el apellido.
Por lo demás, Rubén lleva años rondando las convocatorias de las selecciones autonómicas de Castilla y León, con las que ha disputado varios campeonatos de España y ha ido cogiendo minutos en los grandes escenarios del baloncesto de formación. Ese recorrido en el ámbito autonómico encuentra ahora continuidad en una cita de carácter nacional.
Por parte del club, se celebra que cada vez más jugadores de la cantera encuentren hueco en las selecciones y eventos federativos, una progresión que encuentra continuidad en la llamada de Rubén al ámbito nacional. Llamada que se produjo a sus padres, porque nuestro protagonista no deja de ser un chaval. «Estaba en casa, llegaron mis padres y me dijeron: Rubén, te ha llamado la selección. La verdad que no lo esperaba, fue una alegría grande», apunta.
