A las doce en punto de la mañana, nadie imaginaba lo que estaba por venir. De hecho, a la cita del Museo Etnográfico acudieron dos de los hijos de Herminio Ramos. Como en los últimos años, en representación de su padre, que le da nombre a los premios que cada año reciben aquellos que presentan las mejores obras originales en la Feria de la Cerámica y la Alfarería de Zamora. Horas después, se conoció la muerte de Herminio, el impulsor del certamen y de la propia fiesta de la artesanía que se celebra desde hace más de cincuenta años en Viriato.
Nadie sabía lo que iba a ocurrir, pero la muerte vino a buscar a Herminio Ramos justo en el día en el que dos zamoranos lograron por primera vez el premio de cerámica y de artesanía en una misma edición. Las cosas de la vida. Nuria Martín, la sayaguesa de Numa Cerámica, y Alberto Segurado, el alfarero de Entrala, convencieron al jurado y citaron al maestro en su atención posterior. Será difícil que olviden este día.

«Este concurso y esta exposición se los debemos a él», arrancó Martín, en referencia a Herminio Ramos, antes de explicar la pieza que la coronó en el certamen de 2026. La sayaguesa optó por darle un giro a la temática de orinales propuesta para esta edición y presentó un cagadero de vacas de los de toda la vida. «Fui a la parte etnográfica e investigué», indicó la ceramista, que explicó que el utensilio se creó toda la vida con la planta de la retama y se usó para ir recogiendo las deposiciones de los animales de trabajo antes de que mancharan el garbanzo o el guisante. Luego, esas heces servían para estiércol.
Nuria Martín optó pues por una reproducción calcada de esa pieza, pero en cerámica, una propuesta técnicamente muy compleja a la que pudo dar forma para aprecio del jurado. «Nos esforzamos por presentarnos porque esto es identidad de Zamora. Ya sea con una pieza contemporánea o popular, tenemos que estar sí o sí», remarcó la artesana.

Por su parte, Segurado presentó una pieza vertical de alfarería, pintada con esmalte azul y con una forma alargada en vertical. Un orinal particular. Inicialmente, el artesano buceó en las piezas antiguas para inspirarse, pero acabó por hacer «un trampantojo» de una creación utilitaria moderna que le apareció en una famosa plataforma de compras por internet. Tal cual.
«Eché mucho tiempo tomando medidas. El mayor reto fue que quedasen homogéneos todos los pliegues», abundó Segurado, que pasó dos días completos sumergido en la pieza. En medio de sus explicaciones, el alfarero de Entrala tuvo unas palabras también para Herminio Ramos – insistimos, antes de conocer la noticia de su muerte – y recalcó que, para él, el maestro es «un referente».
De hecho, en el stand de Alberto Segurado siempre hay un libro de Herminio Ramos sobre las cerámicas desaparecidas en la provincia. «Ganar un certamen con su nombre es cerrar el círculo», remachó el artesano. El legado siempre queda.

