El día 1 de octubre de 2025, el Ayuntamiento de Fonfría envió una carta dirigida a uno de los responsables de la Guardia Civil en Madrid. En la misiva, el alcalde, Sergio López, trasladaba una petición al instituto armado: que las casas desocupadas en el cuartel del pueblo se cedieran para satisfacer la creciente demanda de vivienda en la zona. La Benemérita sigue teniendo una sede abierta en ese complejo, pero los hogares anexos llevan años desocupados. Ante eso, el municipio veía una doble ganancia potencial: evitar el deterioro de los inmuebles y ofrecer alternativas a quienes se quieren mudar a esta parte de Aliste.
Nueve meses después, la Guardia Civil ni siquiera ha respondido a la carta. Lo cuenta el propio alcalde, que indica que, en aquella misiva, el Ayuntamiento insistía en esa «preocupación de interés general» que supone la falta de vivienda. Particularmente en un municipio que hace un par de años inició una campaña para tratar de rebasar la barrera de los mil vecinos entre el núcleo principal y los anejos. Ahora son 794 oficiales, tras una subida de 16 habitantes en relación a la cifra anterior.

A esa necesidad local se une que los inmuebles que tiene vacíos la Guardia Civil «presentan ya signos evidentes de deterioro que, con el paso del tiempo, se acentúan cada vez más». El instituto armado no está invirtiendo en el mantenimiento de esas viviendas, lo que incrementa el riesgo de que, pasados los años, nadie pueda utilizarlas. «Consideramos que, dadas las circunstancias, se pueden destinar al alquiler», apunta López.
El Ayuntamiento de Fonfría está abierto a que se utilice la fórmula que más le convenga a la Benemérita, «ya sea un convenio o cualquier otro acuerdo». Según López, en estos momentos, hay catorce viviendas dentro del complejo de la Guardia Civil en el pueblo. Los trabajadores apenas usan alguna zona para cambiarse, pero ya no residen allí. Tampoco sus familias. Los tiempos han cambiado. Las casas ya no dan el mismo servicio a los nueve miembros del instituto armado destinados a esta zona de Aliste.
El mandatario municipal insiste en que hay lugares donde se han llevado a cabo medidas similares «con resultados muy positivos». «Habilitar estas casas supondría un beneficio enorme para nuestra población y contribuiría a fijar habitantes en el territorio para reforzar la vida social y económica de la zona», abunda Sergio López, que ya le trasladó a la Guardia Civil que la medida no afectaría a la actividad del cuartel. Las oficinas podrían continuar funcionando con normalidad.
Silencio
En su día, López se ofreció a concertar una reunión con los responsables de este área del instituto armado para tratar de profundizar en el asunto, pero no ha obtenido respuesta. Ni siquiera para indicarle que pregunte en otro departamento. La idea se ha bloqueado por culpa del silencio.
«La gente nos llama y tenemos que decir que no hay casas», lamenta el alcalde, que insiste en que el Ayuntamiento y la localidad en general quieren que haya Guardia Civil en el pueblo. Pero también que los recursos que no se utilizan puedan servir para que el municipio dé respuesta a las realidades que se le presentan.
