San Pedro, Viriato, cerámica. En el orden que usted quiera. Pero los tres van de la mano. Ahora también con la plaza de Claudio Moyano, donde se montan más puestos de la feria tradicional que se ha inaugurado este viernes y que cumple 54 años sin visos de debilidad. Hace años que se le augura un final, por la deriva de los tiempos modernos, pero la muestra que promovió Herminio Ramos no solo aguanta, sino que está fuerte.
No en vano, más de sesenta puestos visten este año una feria que ha inaugurado el alcalde, Francisco Guarido, junto al teniente de alcalde, David Gago, y el director general de Caja Rural de Zamora, Cipriano García. El regidor ha recordado a Ramos como «autor intelectual e impulsor» del evento, y ha subrayado que la cita no es solo un evento comercial, sino también cultural para la ciudad.

Por añadir una tercera pata, también es identitario. Por eso, uno de los talleres de este año servirá para homenajear a uno de los grandes artistas de la tierra, José Luis Alonso Coomonte, fallecido hace unos meses. «Esta feria va a tener continuidad en el tiempo, seguro», ha zanjado Guarido, que ha participado en la puesta de largo por última vez como alcalde. El año que viene a estas alturas ya habrá dado el relevo.
Por su parte, Cipriano García ha incidido en la importancia de las ferias que están «por encima del resto», la de la Cerámica y la del Ajo. «Es importantísima su consolidación», ha remarcado el responsable de Caja Rural, que ha hablado del valor de las actividades que hunden sus raíces en el tiempo.
Como cierre, Gago ha recordado que este año han aumentado las reservas de ceramistas y alfareros, y ha apuntado que hay algunas novedades pequeñas, pero que buscan darle mayor confort a la feria: una nueva iluminación para mejorar la estética y unos toldos para soportar el calor. Siempre hay margen para retoques.
