“Cuando yo era pequeño, en Zamora había mucha actividad y ahora hemos conseguido recuperarla”. Quien habla es Joaquín Anatol, uno de los principales responsables, si no el principal, de que Zamora haya conseguido recuperar el Torneo de Ajedrez de San Pedro que se realizará este fin de semana, con un lustre añadido al que tenía hasta que, hace bastantes años, dejó de celebrarse. Anatol es el presidente del Club Zamora Z Ajedrez, que cuenta ya con más de 150 personas que de una u otra manera están ligadas al deporte del tablero y que ha conseguido federar ya a varias decenas de ajedrecistas que compiten, con buen nivel, en torneos regionales. Para muestra, el cuarto puesto del campeonato regional por equipos de hace unos días, un evento en el que Zamora ha alcanzado un buen nivel y en el que la ciudad llevaba sin estar representada desde el año 1988.
Pero volvamos al club, que ha conseguido ya bastante actividad y conocimiento en poco más de un año de vida. “Quería dar a los zamoranos la misma oportunidad que tuve yo para jugar cuando era pequeño”, apunta Anatol en la sede del club, en la calle Diego de Losada, en un local propio que antes acogió un negocio de hostelería. Un local “que es la envidia” de otros clubes de la comunidad. Fue el propio presidente el que en su día se encargó de buscar entre opciones de segunda mano para conseguir las mesas, las sillas (algunas vienen de bares que cerraron) y el que compró las decenas de tableros y juegos de piezas con los que socios y aficionados ahora juegan. Inversión después “recuperada” gracias al apoyo de instituciones y de la siempre presente Caja Rural, pero que se acometió a nivel particular con la ambición de dar salida al proyecto que entonces se gestaba.

La buena noticia ha sido que la ciudad ha respondido a esa inquietud que el propio Anatol fue capaz de canalizar. Aficionados y buenos jugadores de ajedrez se interesaron por la iniciativa y ahora forman parte del equipo directivo de Zamora Z Ajedrez. Jugadores reconocidos en el mundillo en Zamora como los hermanos José Miguel y Luis Barrueco (que dominaron este deporte en Zamora durante varias décadas del siglo pasado, especialmente José Miguel) o Alfonso Martín, también siempre ligado a la Federación. “Gente que estaba vinculada al mundillo pero que en Zamora estaba un poco desmotivada porque no había por aquí nada para juntarse, jugar, organizar actividades y seguir aprendiendo”.
La actividad que se desarrolla es intensa y no se circunscribe a los torneos. Todas las semanas hay clases para varios niveles, de adultos y de niños, y se desarrollan con creciente éxito de participación los torneíllos de los viernes por la tarde, a los que acuden decenas de personas para formar parte de una liguilla que tiene enganchados a bastantes jugadores. Hay clases magistrales de maestros ajedrecistas, actividades vinculadas de una u otra manera con el mundillo y, como colofón, este año se ha conseguido poner en marcha un circuito provincial que ha llevado el ajedrez a localidades como Benavente o Villalpando, que pronto irá a Tábara o a Toro y del que forma parte el Torneo de San Pedro, que se desarrolla en formato abierto y al que hay apuntados ya maestros internacionales, lo que da fe del nivel que se podrá ver este domingo en el tablero.
La idea que subyace detrás de todo esto es intentar llevar la divulgación del ajedrez a los pueblos y no circunscribirlo a la capital, habida cuenta de que hay muchos aficionados que no viven en Zamora. “Hay gente que no puede venir a la ciudad a participar en torneos pero también queremos de alguna manera implicarlos en la dinámica colectiva, así que decidimos dar este paso”, resume el presidente del club. El circuito ha llegado a casi todas las comarcas de la provincia y hay localidades ya, como Moraleja del Vino o Roales del Pan, que se han interesado en la propuesta y que se han puesto en contacto con el club para organizar torneos también en sus pueblos. Incluso late la idea de realizar alguna actividad transfronteriza, aprovechando la cercanía con Portugal, para que jugadores portugueses puedan venir a jugar a Zamora y para que los zamoranos se desplacen a Portugal en otra jornada, a modo de partido de ida y vuelta.
Con estos mimbres empieza Zamora, otra vez, a engancharse a un mundillo en el que había perdido representación. Algo que había pasado aquí pero no en otros lugares, lo que añade dificultad ahora a los torneos regionales. “Ciudades grandes como Valladolid o Burgos tienen varios clubes de un nivel altísimo. Vas a los torneos y te encuentras a chavales de nueve o diez años que juegan muy bien y tienen muy buenos resultados”, apunta Anatol. Para encontrar ese lugar que se perdió se están también fomentando modalidades alternativas, como el Ajedrez Freestyle, una práctica en la que la distribución inicial de las piezas se sortea (cumpliendo algunos requisitos mínimos, como que haya un alfil de cada color) antes de iniciar las partidas. De esta modalidad se celebró un torneo en Zamora en Semana Santa y hay ya clubes que han llamado al Zamora Z Ajedrez para interesarse por la propuesta. Zamora ha regresado al tablero, y promete dar guerra en esta nueva etapa.
