El Zamora CF lo rozó en Sabadell, pero regresa a casa con otra espina, quizá la más dolorosa. A pesar del 4-0 final, los rojiblancos rozaron el ascenso en la Nova Creu Alta con una segunda parte en la que superaron a los arlequinados. Pero la moneda salió cruz. El rival fue más certero cuando tocaba, en los minutos sin retorno. Los rojiblancos, en cambio, se toparon con el poste o con el desacierto. Los hombres de Óscar Cano continuarán en Primera Federación y tendrán que volver a intentarlo cuando pase la amargura.
Las historias contarán esta vez que Markel Lozano la tuvo a menos de un cuarto de hora para el final, con el partido 1-0, para poner la eliminatoria muy de cara para el Zamora CF. Pero su remate en el primer palo a la salida de un córner se marchó a la madera. Hubo más. Ninguna como esa. Al filo del noventa, el Sabadell sí tuvo el tino de hacer el segundo en la acción posterior a un balón al poste. Sin solución de continuidad, llegó la sentencia. Y más tarde el cuarto, después de la invasión y el lío. Pero eso pasará. Lo que queda es que los catalanes jugarán en Segunda.

Esa resolución por detalles fue el cierre de una eliminatoria muy equilibrada en el cómputo general. En la ida, el Zamora CF pudo poner la final cuesta abajo en el primer tiempo, pero solo hizo un gol; en la vuelta, el Sabadell pasó por encima de los rojiblancos en una avalancha inicial que los hombres de Óscar Cano no supieron contener. Tras el descanso, todo giró en ambos encuentros, pero el Sabadell estuvo más fino con la espada cuando parecía roto. Game over y escarnio final para los visitantes.
Por añadir alguna similitud entre el partido de ida y el de vuelta, todo comenzó con un gol de otro universo. Lo marcó esta vez Javi López-Pinto, menos madrugador que Losada, pero igual de fino en el remate a la escuadra. El 1-0 era la consecuencia directa del dominio sin fisuras de un Sabadell entregado en el camino a tomar la delantera, espoleado por su gente y por una energía que llegó a parecer inagotable. El Zamora CF sufrió para sostenerse, pero lo hizo. Y el descanso apareció como un bálsamo.

En el segundo tiempo, Márquez, que había hecho un primer tiempo impropio de un futbolista como él, agarró el partido por la pechera y puso al Sabadell a correr hacia atrás. En el juego directo, en el balón parado y en las segundas acciones, los rojiblancos desarbolaron a los arlequinados, que amenazaron alguna vez, pero nada que ver con el rato anterior. Mientras, los de Cano lo rozaron un par de veces con Abde, se subieron a la moto de Miki Codina y suspiraron por un penalti en revisión sobre el propio Márquez que el árbitro vio como un contacto leve.
Pasado el rato, salieron Sancho y Carbonell para agitar y buscar la resolución antes de la prórroga. El Zamora insistió, con algunos jugadores cansados, pero con Mario García inagotable, y el propio centrocampista tuvo la última antes del desenlace más cruel. Cuando el Sabadell anotó el 2-0 al filo del descuento, los rojiblancos se resignaron definitivamente a su destino. Quizá, por lo visto en el segundo tiempo, la sensación es que esta ha sido la vez que más cerca lo ha tenido el club. Pero lo de la Nova Creu Alta ya es otra espina. Como la de Castalia. Como la de Vallecas. El año que viene más, en Primera Federación.

