Zamora se adentra de nuevo en sus días de más jarana del año, las Fiestas de San Pedro, que arrancan este 19 de junio y se alargan hasta el 29. Detrás de la programación está el concejal David Gago, que se hizo cargo de este área en 2023 y que organiza este año sus terceras fiestas patronales en la ciudad. Desde entonces se ha podido apreciar un cambio en la filosofía de las fiestas, que han dejado definitivamente atrás los grandes eventos (musicales, sobre todo) y que han buscado que haya más música en las calles y más animación diurna para todos los grupos de edad. Una línea de actuación que, como todo en la vida, no está exenta de críticas, pero que Gago defiende como un acierto.
– ¿Qué nos vamos a encontrar este año por las calles de la ciudad?
– Unas fiestas muy de calle, muy de aprovechar el espacio público para convivir en toda la ciudad, no solo en el centro. Hemos primado las actividades diurnas, y ello contribuye a que este año tengamos 17 casetas en la Feria de Día, un récord de presencia hostelera en las calles. La programación que hemos pensado es transversal, para que guste a todos los públicos, con más de noventa actuaciones en varios escenarios y dando prioridad a los grupos zamoranos. Hemos dado cabida a todos los grupos que se han puesto en contacto con nosotros para poder actuar.
– Este año se sigue fomentando que haya actividades en los barrios, llevando actos de San Pedro a Pinilla, por ejemplo.
– Nos lo demandaban los hosteleros del barrio y la Asociación de Vecinos, que querían que el barrio tuviera más participación en las fiestas. Este año seguimos en la avenida de La Feria, con dos conciertos grandes, Panorama y París de Noia, y seguimos con gran presencia en el eje Tres Cruces-Catedral.
– Y se potencia también la organización de pequeñas «ferias» paralelas, como la del Vermut o la del coche eléctrico.
– Cuando se organizaron las primeras Fiestas de San Pedro fue en torno a tres grandes ferias que ya existían: la del Ajo, la de la Cerámica y la del Queso y el Vino. Hemos intentado continuar con ese espíritu y apostar de manera clara por la promoción de industrias y empresas locales. A la hostelería se da la opción de venir al centro y funcionar bien, a los productores de vermut se les abren las puertas de Zamora y a los grupos locales se les da mucho protagonismo.
– Vamos a la música, que merece capítulo aparte. Desde que se hizo cargo de la programación se ha podido apreciar un cambio de rumbo claro en la programación musical: menos grandes conciertos y más actuaciones pequeñas de grupos locales. Una propuesta que este año se lleva casi al extremo.
– La idea es que la ciudad se convierta todos los días en un gran festival de música donde los grupos zamoranos tengan importancia, pero sin dejar tampoco de lado que haya grandes actuaciones. Aunque parece que prescindimos de grandes conciertos hay que remarcar algunas cosas. Sanguijuelas del Guadiana es el grupo revelación de 2025, llena allá por donde va. En el festival de música Urban participan figuras relevantes del panorama nacional, Miguel Poveda es el número uno del flamenco actualmente y las orquestas Panorama y París de Noia son dos grandes espectáculos. Creo que la propuesta de este año va a ser un absoluto éxito.
– Es una propuesta que no está exenta de críticas. ¿Tan imposible se ha puesto para las ciudades como Zamora el panorama musical de grandes conciertos?
– Imposible. Pongo el último ejemplo que hemos conocido. Tres Cantos, una población de Madrid con población similar a Zamora, se ha gastado 300.000 euros en un concierto de Dani Fernández. Yo he estado en un concierto de Dani, es una maravilla, pero hay que poner las cosas en contexto. ¿Puede el Ayuntamiento de Zamora pagar eso? Hombre, si hace un esfuerzo, deja las fiestas en solo cinco días y prescinde de ferias y actividades, sí. Pero, ¿es moral gastarse el 60% del presupuesto de las fiestas en dos horas de concierto? Humildemente, creo que no. Eso para los conciertos gratuitos, pero es que tampoco salen rentables estos conciertos si se pone entrada. Son sonadas las cancelaciones en Zamora de grandes artistas que días u horas antes de actuar cancelan por problemas técnicos… De hecho, si los propios promotores no programan estos conciertos, por algo será. Y digo más. Nos han propuesto algunos conciertos para la Plaza Mayor por unas cantidades que, si se dijeran y se hubieran aceptado, generarían más indignación que no contratar a estos grupos. Hemos cerrado la puerta a conciertos de hasta 60.000 euros para actuar en la Plaza.
– Una política no entendida por toda la población.
– Sí, está claro. Pero las decisiones se tienen que tomar y hay que hacerlo de una manera firme y con los pies en el suelo. Podríamos traer a uno de estos grupos, colgarnos una medalla, pero… ¿Y luego? ¿No contamos con grupos de Zamora? ¿No organizamos el resto de ferias? ¿No decoramos las calles? Si se renuncia a todo eso, sí, podríamos traer a algún grupo puntero, pero no es ese el modelo que creo que deban tener unas fiestas patronales.
– Antes hablaba de unas fiestas para todo el mundo. ¿Es ahora San Pedro más inclusivo con todos los grupos de edad?
– Este año cumpliré 22 años como peñista y desde ahí siempre se ha defendido que las fiestas sean para todos, para todas las edades, no solo para las peñas. Hemos trabajado mucho ahí y ahora los problemas casi no existen. Se ha eliminado el problema de los carros, se ha dado más animación a las calles y estamos muy satisfechos en este sentido. Ahora hay más actuaciones para niños, que antes faltaban, y para personas mayores, que con propuestas como la de Los Diablos tienen también su tarde reservada. Está todo pensado para que nadie pueda preguntar dónde está la música que le gusta. Todo rango de edad, todo gusto musical tiene un encaje en la programación.
