Extraño día este 19 de junio de inicio de las Fiestas de San Pedro. Los peñistas no han faltado a su cita, claro, a las siete y media de la tarde en La Marina, antes de lo programado, antes de lo deseable por el calor que hacía, pero la actualidad manda. El desfile de las peñas hacia la Plaza Mayor, donde como todos los años se han recogido las llaves de una ciudad que se entrega a semana y media de fiesta sin descanso, ha sido este año más colorido que nunca. El sentimiento peñista tenía hoy rival, el que desde hace tres semanas lo impregna todo en la ciudad, el Zamora CF, que también había citado a su masa social en la Plaza Mayor. Así que haya que fueron los peñistas, con los aficionados del Zamora y con los que son una cosa y la otra, que son muchos, porque no está reñido y hoy menos que nunca.

Sea como fuere, el desfile se ha llevado a cabo en un eminente ambiente festivo, como no podía ser otra. Recorre la chavalería la calle de Santa Clara con la ilusión en la cara del que sabe que en los próximos diez días va a pasar por casa a dormir y poco más. Es lo que tiene la fiesta, que las vísperas son casi más que lo que luego uno se encuentra. Y desfilan familias, claro, porque el movimiento de las peñas en Zamora no es solo de jóvenes y adolescentes. Las peñas han madurado a la par que lo hacían sus miembros, que han ido sumando pequeños peñistas al grupo con el paso de los años. Los que antes desfilaban a por las llaves de la ciudad con la cara de la chavalería de antes lo hacen ahora con los niños a hombros o empujando carros. San Pedro, obvio, pasa también de generación en generación.




