Mario Losada marcó al amanecer del partido, pero antes pasaron cosas. Gente amontonada en las vallas, humo rojo, calor, atmósfera irrespirable y rugidos. Fue la hinchada a alentar a los suyos desde que pusieron un pie en el estadio. Y todos fueron uno en ese tránsito de los jugadores hacia la puerta cero. Gritó Fermín, vociferó también Farrell. La vuelta es en Sabadell, pero antes había un partido en Zamora, y los jugadores y la afición sacaron la ventaja para ir a la Nova Creu Alta esperanzados como casi nunca.
Solo otra vez llegó por delante el Zamora a un escenario de vuelta como el que tiene ahora ante sí. Fue contra el Castellón. Curiosamente, gracias a otro golazo desde la misma banda y también de la forma más inopinada. La empaló con parábola Curiel en el descuento de aquella noche de junio de 2005; la pegó seca a la escuadra Losada antes del minuto tres en el atardecer incipiente de este sábado de 2026 en el que los rojiblancos soñaron con sentenciar y acabaron dando por bueno el 1-0.

Y es que cuando Losada la puso en la escuadra y en la media hora posterior, el Zamora agitó el árbol en busca del 2-0. Sin avasallar, pero siempre un poco más cerca de golpear que un rival que se mostró manso hasta que empezó a coger confianza con la pelota. Tuvo otra Mario de cabeza, lo probó Codina con un recorte hacia dentro y un disparo cruzado que se escapó. Nada particularmente claro, pero se palpaba el peligro. Lo veía también la grada, en un campo lleno y combativo. No falló la ciudad.
Aún así, le faltó algo de colmillo al equipo rojiblanco para hacer el segundo y, tras el descanso, el Sabadell fue poco a poco meciendo la pelota a un ritmo que fue echando al Zamora atrás pasito a pasito. Nunca hubo miedo cierto, pero sí una tensión que se fue agravando hasta que el partido acabó. Al cierre, la realidad puso de manifiesto que solo Mario supo acertar. Ahora, si los hombres de Óscar Cano consiguen no perder el siguiente partido, estarán en Segunda División.
El desenlace llegará el viernes. Y no se intuye un recibimiento cordial para el Zamora en la Nova Creu Alta. Habrá que ganarse el ascenso en cada metro. Los rojiblancos tendrán que aguantar noventa minutos con el gol de Mario. Bendito problema, pensarán muchos. Si resisten los jugadores, el club pisará territorio desconocido en el fútbol profesional. Si no, al menos quedará todo lo vivido en una primavera inolvidable.








