Echaron a andar en el mes de marzo y ya tienen más de 250 socios, con intención de seguir creciendo con fuerza en los próximos meses, cuando el pueblo multiplica su población con la llegada de los veraneantes. No ha hecho falta mucho tiempo para comprobar que el anhelo de un grupo de vecinos de Villabuena del Puente, interesados en crear una asociación cultural que dinamizara la vida del pueblo, tenía su fundamento. El pueblo ha recibido la iniciativa con los brazos abiertos, deseoso de movimiento para «sacar a la gente de casa», sobre todo en los meses fríos, cuando es fundamental organizar actividades para los que se quedan durante todo el año.
Victoria Vázquez es una de las impulsoras y es la secretaria de la asociación cultural, que lleva por nombre el del pueblo. La acompañan María José Manso, Chari Muñoz y Saúl Carrasco, también socios del colectivo, todos involucrados en la organización de actividades y con las miras ya puestas en la semana cultural que el grupo programa para los primeros días de agosto, como antesala a las fiestas organizadas por el Ayuntamiento.
Son todos vecinos del pueblo, de toda la vida, aunque algunos, como María José, ha vuelto ahora después de pasar la vida laboral en Barcelona. «Llevábamos tiempo pensando en que Villabuena debía tener una asociación cultural, y lo fuimos mirando poco a poco hasta que conseguimos darle forma» salvando las preceptivas dificultades administrativas, de las que nadie está libre por muy loable que sea su propósito.

El fin último es dar vida cultural al pueblo. Hasta ahora, todas las actividades las organizaba el Ayuntamiento, que tiene los medios que tiene y el tiempo del que dispone. «Había que involucrarse», resumen los socios, que celebran la buena acogida que se ha dado a las dos primeras actividades organizadas (una marcha por el pueblo, que terminó con una clase de zumba, y una charla), actividades en las que han conseguido implicar a la vecindad.
El verano se prevé como una época de más actividad, pero en la asociación insisten en la importancia de lo que se hace cuando hay menos gente. «En invierno también tenemos que estar entretenidos los de aquí. Hay sábados que si sales de casa es para ir un rato al bar, y a veces ni eso. Lo hemos hecho para animar esos días y para fomentar la convivencia en el pueblo», apunta Victoria Vázquez, que habla de la necesidad de «hacer piñas» y de romper barreras generacionales. «En actividades de este tipo nos juntamos jóvenes y mayores y se crean otro tipo de lazos», resumen los miembros de la agrupación cultural.
El trabajo de organización de la primera semana cultural está siendo intenso. Es la primera vez que la asociación se embarca en proyectos de este tipo y, aunque hay ganas, hay poca experiencia. La idea es organizar toda una semana de actividades para disfrute de los vecinos y de los vecinos estacionales, aquellos que vienen unas semanas en verano para pasar las fiestas y las vacaciones. «Estamos organizando cosas para la semana del 2 al 7 de agosto», entre ellas un mercado medieval por las calles del pueblo, actividades para los niños durante las mañanas, algo de música y conferencias, entre otras iniciativas.
La idea es doble. Por un lado, dar al pueblo una mayor vida social y, por otro, dar visibilidad a la asociación, que quiere seguir creciendo para poder tener más actividad. La cuota es prácticamente simbólica, de veinte euros anuales, y con ella, apuntan los impulsores del colectivo, se ayuda a dar «mucha vida» a un pueblo que la necesitará cuando los días empiecen a acortar. «Es bueno para el pueblo, seguro que va bien», concluyen.

