La plataforma Nordeste Vivo, creada entre los municipios de Mogadouro, Miranda do Douro, Vimioso y Torre de Moncorvo, cree que los «megaproyectos energéticos» que se plantean en esa zona de Portugal, pegada a la frontera con Zamora por Aliste y Sayago, pueden provocar «una pérdida de biodiversidad» en la reserva de la biosfera Meseta Ibérica, el espacio reconocido por la Unesco que esa parte del país luso comparte con 48 municipios de la provincia y con algunos más de Salamanca.
Así lo advierte el colectivo en su carta de presentación ante la sociedad, compartida a través de las redes sociales a solo unos días de la puesta de largo presencial de Nordeste Vivo, que tendrá lugar este mismo viernes. La plataforma destaca que el territorio donde se pretenden implantar estos proyectos – sobre todo fotovoltaicos y eólicos – no está vacío, sino que es «gente, memoria, agricultura o biodiversidad».
A juicio de la plataforma, si se autorizan los planes que se han diseñado para la zona, «el futuro de la región se ve amenazado con impactos irreversibles», habida cuenta del tamaño que se prevé en los proyectos de hibridación con las centrales hidroeléctricas de Tras-os-Montes. Ya hace algunas semanas, el Movimiento Cultural de la Tierra de Miranda alertó sobre el panorama: «Después del agua, todavía quieren robar el viento y el sol», advirtió un miembro del colectivo, Óscar Afonso, en declaraciones recogidas por la Agencia Lusa.
En este caso, la compañía que plantea estos proyectos es la francesa Engie, y la preocupación de colectivos como el nuevo Nordeste Vivo es que se pueda producir «una ocupación de suelos fértiles y pastos» que provocaría también una reducción de las áreas para la caza, más allá del «riesgo para la economía local, la amenaza directa al turismo, las pérdidas en la hostelería y en las pequeñas producciones o la destrucción del paisaje».
Es aquí donde el colectivo cita la supuesta pérdida de biodiversidad en la reserva de la biosfera que podría perjudicar también a los municipios de Zamora que comparten la Meseta Ibérica con estos territorios lusos. Nordeste Vivo pretende que todo se haga, al menos, con «transparencia, estudios rigurosos e independientes, participación en la toma de decisiones y respeto por el territorio».
Por lo pronto, la plataforma nace ya con la participación de agentes implicados económicamente en la causa, como dueños de negocios que podrían verse afectados por estos «megaproyectos». «No es ir contra el progreso, sino exigir equilibrio, respeto y dignidad para quien vive aquí», recalcan los fundadores del colectivo.
