Las personas que vayan a La Encarnación durante las dos próximas semanas – hasta el 26 de junio – podrán ver «algo que no es normal». No habrá pintura, escultura o prendas tradicionales. Nada de arte en el sentido estricto. Lo que se encontrará el visitante será el resultado del trabajo nacido de las manos de Jacinto Rodríguez. Este hombre, ya jubilado, lleva cuatro años dedicado a hacer miniaturas de coches y camiones en madera. Empezó por cuestiones familiares. Sigue por pasión.
Él mismo lo ha explicado este miércoles en la puesta de largo de la exposición. «Empecé haciéndole un camión a mi nieto». Y de ahí a crear más de 70 modelos con medidas estandarizadas: de 32 centímetros de largo los coches y de 42 los camiones. Con madera de pino o reciclada de los palés; con vehículos clásicos y con una mirada especial a los ejemplares del transporte pesado. En la muestra hay 52 de esos ejemplos.

Por haber hay hasta referencias locales, como un camión de bomberos de Zamora o un vespacar de finales de los años 40 con la serigrafía de El Redondel. «Tardo entre 28 y 35 horas en hacer cada uno, depende del vehículo», ha admitido Jacinto, que se planta ante una fotografía y plasma lo que ve. Esa es su forma de trabajar.
El nivel de detalle de cada pieza es lo que llama la atención en la obra de un hombre que ha conseguido pasar del juguete para su nieto a la exposición para la ciudad.
