Alfonso Fernández Mañueco ha sido elegido presidente de la Junta de Castilla y León con los votos a favor de los procuradores del Partido Popular y de los representantes de Vox, que dan así cumplimiento al pacto anunciado la semana pasada. Mañueco ha conseguido 47 votos a favor de su investidura, cinco por encima de los 42 que marcan la mayoría absoluta en las Cortes de Castilla y León.
El presidente jurará su cargo el jueves en el Parlamento. Estarán presentes en el acto, se espera, presidentes de otras comunidades autónomas y del presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijoó. Se espera que Mañueco haga pública ese mismo día la composición de su Gobierno, en el que Vox tendrá una vicepresidencia, la primera, y competencias en tres consejerías.
Mañueco ha centrado su discurso en varios aspectos. En política económica, ha defendido la bajada de impuestos, el fortalecimiento económico y la atracción de tejido productivo y la creación de empleo. El presidente ha defendido una reducción del primer tramo del IRPF para todos los contribuyentes, rebajar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y aplicar la política de «impuestos cero» para transmisiones patrimoniales en el medio rural. También ha puesto sobre la mesa políticas para facilitar el acceso a la vivienda.
En política de comunicaciones, Mañueco ha defendido la pervivencia del Buscyl y ha reclamado al Estado que cumpla con las «infraestructuras hidráulicas» y con las telecomunicaciones. Ha abogado por «reforzar el operativo contra incendios», por reforzar los servicios sociales y por la Educación.
En contra de la investidura de Mañueco han votado los 35 procuradores que suman PSOE, UPL, Por Ávila y Soria Ya. «Estoy confiado», ha asegurado Mañueco al abandonar el hemiciclo, «que esta legislatura será mejor que la anterior. Este Gobierno de coalición va a llevar a Castilla y León a sus más altas cotas», ha apostillado el presidente.
