Arcenillas es una anomalía en la provincia. Cuando empezó el siglo, la localidad de la Tierra del Vino tenía 305 vecinos; ahora, la cifra se ha elevado hasta los 452. Y subiendo. Y con muchas familias con niños. La cercanía con la capital le ha dado un impulso demográfico tardío a este pueblo que no se subió a la primera ola de las mudanzas de la capital al alfoz, pero que ahora florece como otros núcleos de la contorna. Eso es un hecho, como también se puede constatar que algunos de sus problemas siguen siendo comunes a los de territorios más aislados, más envejecidos y con otra tendencia poblacional.
Uno de ellos es el de la cobertura móvil. Arcenillas no acaba de resolver un asunto enquistado: «Hay llamadas importantes que te llegan y se cortan. Por ejemplo, del médico. O estás hablado aquí normal, das dos pasos y, de repente, se cortó», explica la alcaldesa, Jenifer Fernández, que subraya que la situación afecta particularmente a algunas calles del centro y a la zona donde se encuentra el propio edificio consistorial.
«Es algo que siempre ha ido mal. Ya Enrique Rodríguez, el alcalde anterior, intentó hacer cosas, pero no hubo solución», añade Fernández, que recientemente mantuvo una reunión, junto a otros miembros de su corporación, con el subdelegado del Gobierno en Zamora, Ángel Blanco, y con representantes del área de Telecomunicaciones. Los técnicos aclararon que existen antenas en Casaseca de las Chanas y en Moraleja del Vino, pero que la posición de Arcenillas complica la llegada nítida de la señal.
Ante este panorama, los propios técnicos recomendaron a los representantes de Arcenillas que animasen a la gente del pueblo a poner quejas a sus respectivas compañías. El Ayuntamiento trasladó esa información a su gente y, además, redactó un escrito para tratar de llegar a las instancias superiores con un asunto que genera protestas constantes por parte de los vecinos, que demandan que la localidad cuente con el básico de una cobertura móvil suficiente.
«Hay calles en las que el tema está fatal», concede Fernández, que es consciente de que la posibilidad de que se instale una antena nueva no es muy factible en estos momentos, por lo que le han trasladado las autoridades. «Pero seguimos así. Vas hablando por teléfono, entras por la general y muchas veces ya se deja de escuchar».
Otros casos más flagrantes
La situación de Arcenillas llama la atención por su ubicación tan próxima a Zamora capital, aunque el problema de la cobertura móvil es mucho más grave en determinadas localidades donde ya no es que se corte, sino que es casi una utopía coger la señal. Pueblos como Ufones o Bermillo de Alba, en la parte de Aliste, o Vega del Castillo, en La Carballeda, se ven en escenarios de completo abandono dentro de la provincia.
