La frontera. Curvas, paisajes agrestes. Unos senderos abiertos y otros comidos por la vegetación. Y los pueblos, claro. Con el padrón adelgazado, pero con la identidad intacta. La piedra, la gente y el silencio. De un lado, Zamora; del otro, Tras-os-Montes. En toda la linde más o menos visible que separa la provincia y Portugal están los Arribes, Montesinho, el Douro Internacional, el Lago de Sanabria, la Sierra de Porto y la Segundera. Y, a un paso, la Culebra. Espacios naturales imponentes. Lugares para no ver un alma mientras se atiende la propia.
Es allí, en ese amplio territorio del oeste de Zamora y del interior de Portugal, donde nace una idea. Su nombre, Iberlobo on Bike. El proyecto surge con una aspiración: crear una ruta cicloturista que atraviese todo ese espacio natural compartido que serpentea por La Raya. En total, 500 kilómetros para recorrer en una semana. Pero no es solo eso. Se trata también de generar movimiento por el entorno, de conseguir que los visitantes que lleguen a pedales sean capaces de contribuir al avance de las comarcas. La mención al animal en el nombre se entiende desde lo obvio: es aquí donde el lobo tiene uno de sus hogares predilectos.

La idea se presentó en 2025 y debe estar montada para 2027. Se trata del primer destino cicloturístico transfronterizo de Europa. Y aspira, como decíamos, a fomentar el desarrollo económico, a ofrecer naturaleza todo el año y a impulsar la generación de empleo en torno a la actividad. No en vano, en paralelo a las rutas en bici, se han identificado más de 300 recursos y experiencias para que la gente que acuda aproveche bien el tiempo en Sanabria, en Aliste, en Sayago, en La Carballeda o más allá de la frontera.
Cerca de la línea donde un país se acaba y otro empieza, en el municipio de Trabazos, asoman algunos de los senderos destacados. Dicen los lugareños que conviene venir prevenido, que hay dureza en algunos tramos. Pero la prisa sobra y la belleza acompaña en el camino. Las rampas de salida de Nuez fuerzan el jadeo, pero vale la pena detenerse en algún alto a contemplar la estampa alcanzada. No hay grandes cimas, pero sí muchos rincones donde parar y mirar.

Ya en Trabazos, en el pueblo, el pabellón multiusos cuenta con uno de los recursos creados para ayudar a los cicloturistas. Se trata de un espacio BTT. «Lo construimos porque vimos que este es un lugar atractivo para las personas que vienen a hacer deporte con la bicicleta», explica allí mismo su alcalde, Javier Faúndez, que muestra la sala: la zona de lavado y de reparación, las duchas y los vestuarios. Todo listo «para quien venga a disfrutar de la red de caminos que hay en la zona y de estos entornos naturales privilegiados».
La expectativa es que la gente pare a descansar o a apañar la bici y que, de paso, coma en los restaurantes, compre algo en la tienda o eche un café en el bar. De eso va Iberlobo, de contribuir, gota a gota, a que los pueblos atravesados por las rutas tengan un movimiento económico permanente. A mayor escala, esto es lo que sucede con los núcleos que están en medio de los caminos de Santiago. El paso constante de los peregrinos ejerce como sostén de negocios que quizá morirían de inanición con la sola presencia de la población fija.

La realidad de esos pueblos está en la retina de personas como Vicente González. Este ciclista ya experimentado es uno de los embajadores de un proyecto que recibe el empuje económico de los fondos Interreg. Desde ese rol ha recorrido cada metro del camino. Incluso, en los meses de frío, un tiempo también amable para quien va bien pertrechado y dispone de horas para perderse por los recovecos de la frontera: «Lo que se puede encontrar la gente es fundamentalmente belleza, ausencia de circulación densa y un mundo por explorar», cita González.
Para recorrer los senderos está la bici, pero en el camino aparecen «la cultura, la tradición, el folklore y la gastronomía». De todo en estos 500 kilómetros que se pueden transitar «en mountain bike o en bicicleta de gravel, como está de moda ahora», constata González, que subraya que, dentro del recorrido principal, hay pequeños tramos para disfrutar en unas horas. Todas las posibilidades se colgarán en aplicaciones como Wikiloc y en la propia página web de Iberlobo on Bike.

«Lo que pretendemos es que, en todos los sitios por los que se pase, haya un servicio de asistencia para el ciclista; es decir, un lugar equipado con bombas y con las herramientas necesarias para hacer una reparación de urgencia», comenta González, que indica que el resto se irá implementando con el tiempo. Eso incluye traslado de bicicletas, que los alojamientos de la zona sean «bike friendly» o que las tiendas de los lugares más grandes, como Zamora, Benavente o Bragança tengan la capacidad de prestar un apoyo a distancia en casos más complejos.
Vicente González dibuja incluso un futuro en el que haya servicios con remolque adaptado para el traslado de bicicletas y otros recursos para contar con un verdadero turismo fijo relacionado con esta actividad deportiva. Ya existe algo así en otros lugares como Lanzarote, con entornos muy preparados para la visita de los cicloturistas. La intención de Iberlobo on Bike es convertir a la frontera entre Zamora y Tras-os-Montes en otro de esos puntos referenciales.

«Además, hay recorridos para todos los gustos. En general, podemos decir que están al nivel de cualquiera medianamente preparado», remacha Vicente González.
Para el cierre del reportaje, la escena vuelve al recorrido, al territorio. A Varge, todavía en Portugal, donde un monumento sobre la piedra recuerda que este pueblo se entrega cada invierno a sus rituales ancestrales. La Festa dos Rapazes va metida en la piel de una aldea atravesada por la roca y por el río, y ubicada en medio del sinuoso camino que conduce a Rihonor de Castilla desde Bragança. En ese último pueblo, que comparte espacio con el luso Rio de Onor, decenas de señales muestran rutas, mapas y distancias por recorrer.
Casi al lado del lugar donde empieza uno de los caminos hacia la naturaleza rayana, dos niñas se entretienen con sus bicicletas en el rato de la media tarde. Si la afición se asienta en ellas, no habrá un lugar mejor para empezar a pedalear.
Este es un contenido patrocinado por el Patronato de Turismo de Zamora

