Zamora, tarde del viernes. Han pasado cinco días desde el final del partido de ida contra el Villarreal B. Los rojiblancos salieron de la Comunidad Valenciana con un 2-0 en contra y con una montaña muy alta que cruzar para pasar a la final por el ascenso a Segunda División. Pero estas semanas siempre son así. Primero, la afición se ve fuera; un par de días después, atisba una posibilidad; y, a las puertas del partido, ve la remontada como una certeza. Quizá por eso, al caminar por Santa Clara, pasan muchachos vestidos con la camiseta. O hay escaparates con las banderas y con las bufandas. La ciudad, cuando su equipo compite en junio, ofrece pocas dudas sobre sus lealtades. A 48 horas del choque de vuelta, ya se habían vendido más de 5.500 entradas.
Además, durante la semana, toda la hinchada estrechamente vinculada al club ha visto y escuchado la arenga del entrenador, Óscar Cano. Y el resumen del partido de hace dos años contra el Sant Andreu. En aquella eliminatoria por el ascenso a Primera Federación, el Zamora CF también perdió 2-0 en la ida. Luego, remontó. No es mal precedente al que agarrarse. Por si acaso, un ex llamó a última hora del día para dar otro argumento. Su nombre, Joel Priego, ahora enrolado en las filas del CE Sabadell. Su equipo también había perdido 2-0 en la ida contra un filial. En su caso, el Real Madrid Castilla. Pero en la Nova Creu Alta fue otra cosa. Priego marcó un doblete para certificar un 3-0 sin necesidad de prórroga. Los catalanes ya esperan al Zamora en la final.

Alguno podría pensar que lo sucedido el viernes en Sabadell es algo extraordinariamente anómalo, pero la historia dice que no tanto. Desde que la Federación cambió el sistema de play off de ascenso a Segunda y la liguilla se transformó en eliminatorias, hay 23 precedentes de victorias por dos goles del equipo local en la ida. En seis de esas oportunidades, pasó el equipo que tenía que remontar. Pero es que, en otras cuatro más, se produjo un resultado que al Zamora CF le valdría este domingo.
La explicación en torno a esos cuatro casos extra es que ha habido algunas normas que han ido cambiando con el paso de los años y que otorgan más ventaja a los equipos que se ven en el escenario en el que ahora se ubica el Zamora. Una de ellas es la eliminación del valor extra de los goles fuera de casa. Antes, si un equipo perdía 2-0 en la ida, encajar un tanto en la vuelta le obligaba a ganar al menos 4-1. Ahora, con 3-1 vale para forzar la prórroga. Además, se ha incluido la regla que beneficia al equipo mejor clasificado y evita la tanda de penaltis. Es decir, si los rojiblancos llegan a la prórroga y los 120 minutos acaban 2-0, 3-1, 4-2, 5-3, o con cualquier otro resultado que signifique dos tantos de ventaja, pasarán de ronda.
En resumidas cuentas, de los 23 resultados registrados en los partidos de vuelta de las eliminatorias de ascenso a Segunda que se disputaron con los equipos visitantes gestionando dos goles de ventaja, diez le valdrían al Zamora CF para pasar de ronda esta vez. De hecho, en tres de los últimos cuatro casos con esta casuística, se produjo la remontada. La gente de fútbol insiste en que el 2-0 tiende a ser un resultado engañoso. Y las estadísticas lo respaldan.
Los ejemplos de remontada
Por ponerles nombres a las cifras de lo sucedido en estas eliminatorias, disputadas desde la temporada 2005-2006 en adelante, basta destacar, por ejemplo, el 4-1 que le endosó el Mirandés al Cádiz en la temporada 2010-2011 para levantar el 2-0 de la ida. O el 3-0 de la Llagostera al Avilés en la 2013-2014. O el 4-0 del Racing de Santander al Villanovense en la 2016-2017.
Ya más recientemente, el Castilla ha sido víctima y verdugo de estas situaciones: al ya citado caso del Sabadell este viernes hay que sumar la derrota del filial blanco en la 2018-2019 contra el Cartagena. En la ida, el Madrid ganó 3-1, pero en la vuelta cayó por 2-0. Ya en la 2022-2023, los hombres entonces entrenados por Raúl González perdieron 4-2 en el campo del Barcelona B, pero reaccionaron en el duelo decisivo para avanzar con un 3-0.
Los filiales
La implicación de los filiales en estos casos lleva a pensar en cómo se comportan estos equipos cuando se ven en la situación de tener que defender un resultado en un ambiente hostil. Ese tiende a ser uno de los lugares comunes a los que acuden los aficionados cuando se ven en esta tesitura: una plantilla de jugadores jóvenes, con mucho talento, pero también bisoñez, puede verse sobrepasada en según qué escenarios.
Bueno, lo que dicen los datos es que los filiales se han visto en la situación de defender una renta de dos goles en cinco ocasiones. En tres de ellas se quedaron fuera; en otra, el Celta B pasó en los penaltis contra el Marbella tras perder por el mismo resultado por el que ganó en la ida (2-0); y, en la restante, el Bilbao Athletic resistió con un empate a uno en Cádiz. No es un balance desalentador para la empresa que tiene por delante el Zamora CF.
El momento de marcar
Otro de los tópicos que se menciona en estos casos es que lo que hace falta es marcar pronto para empezar a llevar al rival al límite desde el arranque. Ya en la rueda de prensa previa al partido, Kike Márquez advirtió sobre la necesidad de evitar locuras iniciales que no tienen por qué ser imprescindibles para pasar de ronda. De hecho, en la 2006-2007, el Linares equilibró un 2-0 en contra frente al Racing de Ferrol tras hacer el 1-0 en el minuto 60. También el ya citado 4-1 del Mirandés al Cádiz empezó con un tanto de los burgaleses en el minuto 45. Este mismo viernes, el Sabadell no se puso por delante hasta pasada la media hora. No es tanto el cuándo se adelanta el equipo que aspira a remontar como la capacidad para ser certero en el instante preciso.
Todo esto son números, de todos modos. El partido se disputará en el campo este domingo a partir de las seis y media de la tarde. En sus redes sociales, los jugadores del Zamora CF se han comprometido a dejar la vida por la ilusión de esos niños y niñas que este viernes han ido al colegio, al parque o a sus compromisos sociales con una camiseta que sueñan con lucir el año que viene en el Tartiere, el Molinón, Montilivi y otros campos del fútbol profesional. Primero, hay que pasar la montaña.
