La Federación de Salvamento y Socorrismo de Castilla y León pide la existencia de un profesional en la materia en todas las zonas de baño autorizadas para este verano por la Junta de Castilla y León en espacios naturales. Una cuestión que ocurre en gran parte del litoral español pero que no es obligatoria en la comunidad, lamentan desde la federación. En Zamora, la temporada de baño en lugares autorizados arranca el 15 de junio y se alarga hasta el 15 de septiembre en el Lago de Sanabria, el río Órbigo (en Santa Cristina de la Polvorosa), el Tera (en Milles de la Polvorosa, Villanázar, Burganes de Valverde y Camarzana de Tera), el embalse de Valparaíso en Villardeciervos, el de Ricobayo en Muelas y el Duero en Zamora. En total, nueve lugares de los 32 autorizados a nivel regional.
Castilla y León, recuerdan desde la Federación de Salvamento y Socorrismo de Castilla y León, ha registrado nueve fallecimientos por ahogamiento no intencional en espacios acuáticos durante los cinco primeros meses de 2026, según los datos del Informe Nacional de Ahogamientos (INA) de la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo (RFESS). Tres de estos fallecimientos se produjeron durante el mes de mayo, situando a la comunidad entre las autonomías con mayor número de casos y encabezando el ranking de las comunidades de interior. «A diferencia de lo que ocurre en gran parte del litoral español y en numerosas instalaciones acuáticas, ninguna de las zonas de baño naturales dispone de manera obligatoria y permanente de un servicio profesional de socorrismo, lo que convierte la prevención y la autoprotección en herramientas esenciales para evitar accidentes», indican las mismas fuentes. A ello se suma que, a la Federación regional, le resulta incomprensible la ausencia de un servicio tan esencial, especialmente en Castilla y León, la comunidad autónoma que lidera el turismo de interior en España.
La Federación de Salvamento y Socorrismo de Castilla y León recuerda que los entornos acuáticos naturales «presentan riesgos específicos que muchas veces pasan desapercibidos para la población: cambios bruscos de profundidad, corrientes, obstáculos sumergidos, bajas temperaturas del agua o dificultades de acceso para los servicios de emergencia».
