El viernes de la próxima semana, 12 de junio, comenzará en Zamora y en toda Castilla y León la época de peligro alto de incendios forestales. La primera después de un nuevo verano difícil en el plano forestal, el de 2025. Hace menos de un año, en un mes de agosto negro, ardieron miles de hectáreas tras declararse incendios forestales en Molezuelas de la Carballeda, Puercas y Porto. El primer fuego fue intencionado, el segundo fue provocado y el tercero consecuencia de un rayo, lo que refuerza el planteamiento de la Junta de Castilla y León, que incide en que la intencionalidad y el riesgo por rayos son los dos principales riesgos a los que se enfrenta la provincia de cara a la próxima temporada de incendios. Temporada que se prevé incierta por lo mucho que ha llovido durante el invierno y por el mucho combustible que, aseguran los residentes en los pueblos de Sanabria y de la Sierra de la Culebra, se está acumulando en el monte.
El dispositivo previsto, presentado ayer en León, suma algunas novedades y prevé más medios en la provincia de Zamora. Por ejemplo, durante la temporada de riesgo de incendios alta habrá 21 vehículos autobomba prestando servicio, tres más de los que hubo en la temporada pasada (a ellos hay que sumar tres autobombas conveniadas, dos con San Vitero y una con Toro). Las cuadrillas terrestres son las mismas, quince, y las nocturnas (las llamadas November) tampoco varían y serán tres. Habrá un retén de maquinaria más, hasta los cuatro, y más maquinaria también de refuerzo. No cambian asimismo ni los medios aéreos que prestan servicio en bases de la provincia, tres (en Rosinos, Villardeciervos y Villaralbo) ni las cuadrillas helitransportadas, que son otras tantas.
Esto por lo que refiere al dispositivo, en el que las propias características de la provincia obligan a los responsables de mantener el buen estado del monte a guardar más precauciones aquí que en otros territorios de la comunidad. Zamora es, por detrás de León, es la provincia con más extensión de terreno calificado como de riesgo alto de perecer a causa de las llamas (más de 128.000 hectáreas se encuentran en esta situación). Todas las áreas de peligro alto están repartidas entre Aliste y Sanabria y el municipio con más extensión de terreno en esta situación es Figueruela de Arriba, con más de 14.000 hectáreas, seguido de Hermisende (más de diez mil) y Pedralba de la Pradería, con más de 9.700 hectáreas catalogadas como de especial sensibilidad ante incendios.
Con todo, los planes de la Junta se quedan cortos cuando se pregunta en el territorio. Según indicaba esta misma semana la asociación Criosanabria, los grandes incendios que se producen en los últimos veranos en Zamora y en toda España son el resultado de «varias décadas sin una correcta gestión y ordenación de los montes», junto con el abandono rural, la expansión de monocultivos de pino, malas condiciones laborales del personal de extinción de incendios, la falta de medidas efectivas que hagan rentable la silvicultura y la ganadería extensiva, así como la falta de una ordenación del territorio que apueste por paisajes en mosaico».
El análisis de la asociación apunta a que, en 2026, el riesgo de incendios en la mitad norte de la Península Ibérica «es superior», agravado por fenómenos extremos vinculados al cambio climático como olas de calor, tormentas, lluvias intensas en primavera y fuertes vientos. «Existen algunas zonas con riesgos elevado este 2026 al tener características muy similares a las que ardieron en 2022 y 2025, como la parte con monte bajo del Vizcodillo y sus pinares de repoblación o los pinares de repoblación de la zona occidental de la Sierra dela Culebra», apuntan desde la asociación, como este martes ya publicara este periódico.
A las críticas se sumaron hace semanas desde el sindicato UGT. «No ha cambiado nada. Los cambios se están haciendo tarde y mal. Ha llovido mucho en primavera y, si viene calor en junio, los meses de julio y agosto pueden ser terribles. Estamos en la misma situación que el año pasado». Con estas palabras se expresaron los responsables de los servicios de extinción de incendios forestales del sindicato, que denuncian el inmovilismo de la Junta en esta materia durante los últimos meses. Ello pese a las promesas de que el dispositivo se iba a hacer público y que se iba a invertir más en prevención a partir de este año, promesas hechas después del catastrófico verano de 2025, en el que ardieron más de 200.000 hectáreas en la comunidad autónoma, 40.000 de ellas en Zamora.
La respuesta de Medio Ambiente
Contra las críticas y contra la incertidumbre se expresa la Consejería de Medio Ambiente, que reivindica que «la Junta continúa avanzando en la mejora permanente del operativo de incendios forestales y sus capacidades con la ampliación de los tiempos de trabajo del personal público y empresas a los 12 meses, el incremento de cuadrillas, la modernización de infraestructuras y la incorporación de nuevas tecnologías que han permitido reforzar la capacidad de respuesta ante incendios cada vez más complejos», apuntan desde la administración regional.
A nivel regional, entre las principales novedades de esta campaña destacan la incorporación de tres nuevas cuadrillas helitransportadas de intervención rápida con sus helicópteros, más cuadrillas de tierra, incorporación de drones, más bulldozer, incorporación de tractores y máquinas de gradeo, más PMAs, 3 nodrizas, 62 nuevas cámaras de vigilancia forestal, y nuevas herramientas avanzadas para la gestión y seguimiento de incendios forestales, enumera la administración. «También hay importantes mejoras en comunicaciones, con tecnología satélite a través del Starlink, así como en sistemas de predicción y meteorológicos, así como mejoras en las plataformas digitales de gestión y seguimiento de incendios», indican desde la Consejería.
