La acusación estudia recurrir la sentencia del Juzgado de lo Penal de Zamora que condena a dos años y medio de cárcel a Pedro Gago, el pastor dueño de los perros que mataron a Arancha Corcero en Roales del Pan el 23 de octubre de 2023. El fallo, conocido ayer, atribuye al pastor el delito solicitado por la acusación, homicidio por imprudencia grave, pero reduce la pena por dilaciones indebidas durante el proceso judicial. La pena de cárcel pasa así de cuatro años a dos y medio, suficiente para que Gago tenga que entrar en prisión aunque no tanto tiempo como pedía la familia. Miguel Ángel Martín Anero, el abogado de la familia, ha asegurado a este periódico que la sentencia se estudiará porque, aunque no es posible solicitar en Segunda Instancia la prisión de una persona que no ha sido condenada en Primera, aquí influyen otra serie de elementos jurídicos que habrá que tener en cuenta.
Sea como fuere, el abogado asegura que la familia está «satisfecha» con la sentencia, que condena a Pedro Gago además a pagar una indemnización de 250.000 euros a los padres de Arancha Corcero. El primer objetivo, que se ha cumplido, era que el pastor fuera condenado a prisión y que entrara en la cárcel, algo que se conseguirá a la espera del previsible recurso de la defensa, que tanto el letrado de la acusación como la familia de la víctima dan por hecho.
Martín Anero asegura que esta es la primera sentencia en España que condena a una persona por homicidio por imprudencia grave por un ataque de perros mastines. Las que hasta ahora se habían dictado en distintos tribunales del país eran por ataques de perros incluidos en la relación de Perros Potencialmente Peligrosos, una lista en la que los mastines y careas no se encuentran. «Es la primera vez que se condena a una persona por la falta de cuidado en el manejo de estos perros de ganado y por las consecuencias que han tenido», en este caso la muerte de una mujer.
La familia da por hecho el recurso aunque confía en que se mantenga la imposición de pena a Pedro Gago. Los hechos por los que ha sido condenado, recuerda Martín Anero, «son gravísimos», pues la falta de diligencia en el cuidado de los perros y el hecho de que los dejara sueltos sin vigilancia de forma continua se tradujo en la muerte de Arancha tras sufrir un brutal ataque.
