La Junta de Castilla y León ha concedido al colegio Corazón de María, en la capital, el sello ambiental «Centro Educativo Sostenible». Es el único colegio de la provincia en conseguir la distinción de los veinte a los que se les ha concedido a nivel regional. El consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones y los directores generales de Innovación y Formación del profesorado, Luis Domingo González Núñez; y de Infraestructuras y Sostenibilidad Ambiental, José Manuel Jiménez Blázquez, han entregado los distintivos este martes. Con estos, Castilla y León cuenta ya con 138 centros docentes en los que la educación y la gestión ambiental suponen un aspecto fundamental, ya que había 120 centros reconocidos, pero dos de ellos no han renovado su acreditación.
La educación ambiental, encuadrada en la educación en valores, está reconocida internacionalmente por su contribución a favorecer modelos de conductas más sostenibles, mediante metodologías activas, experiencias innovadoras y de contacto con el entorno. En este contexto, el sistema educativo debe impulsar la sensibilización y formación del alumnado para que este adquiera las habilidades, actitudes y capacidades para afrontar los problemas de sostenibilidad actuales y los que van a surgir en el futuro.
A lo largo del curso, la Junta de Castilla y León ofrece a estos centros la oportunidad de participar en el Programa de actividades didácticas de apoyo a la educación y gestión ambiental. Se trata de actuaciones organizadas provincialmente para promover el conocimiento y la conservación de la naturaleza más cercana, concienciar sobre los retos y problemas medioambientales del entorno y fomentar el compromiso de la comunidad educativa con la sostenibilidad. Para ello, se llevan a cabo talleres de naturaleza, exposiciones, concursos, gamificación, espectáculos de narración oral, entre otras. El último en finalizar este año ha sido el programa ‘Urbes y Riberas’, en el que participaron 1.043 alumnos de la provincia de León.
En definitiva, este sello refuerza los aspectos de contacto directo y de experiencia real del entorno, combinándolo con el conocimiento y la práctica de las acciones necesarias para su conservación y mejora. Además, la exigencia de contar con programas permanentes de educación y gestión ambiental, y que estos sean aprobados por los órganos de gobierno de los centros, consigue una mayor calidad, una mayor efectividad y una mejor adecuación a las características particulares de cada centro.
