La asociación Criosanabria ha lanzado una campaña de sensibilización con el objetivo de contribuir a la prevención de los incendios forestales en la provincia. El colectivo ha incidido en un escenario de cambio climático «que ha desbordado por completo las actuales estrategias de lucha contra el fuego» y ha explicado que la acción divulgativa, que se difunde en redes sociales y en establecimientos públicos, «pretende involucrar a los ciudadanos y visitantes en la protección de los montes y denunciar las causas estructurales que multiplican el riesgo de los incendios de quinta generación, cada vez más devastadores». Esta campaña da continuidad a la de años anteriores dentro del Proyecto Libera,
Según Criosanabria, los grandes incendios que se producen en los últimos veranos en Zamora y en toda España son el resultado de «varias décadas sin una correcta gestión y ordenación de los montes», junto con el abandono rural, la expansión de monocultivos de pino, malas condiciones laborales del personal de extinción de incendios, la falta de medidas efectivas que hagan rentable la silvicultura y la ganadería extensiva, así como la falta de una ordenación del territorio que apueste por paisajes en mosaico». «Pero hay que recordar que entre el 85% y el 95% de los incendios tienen origen humano y se dan en áreas de monte bajo o pinares», recalca el colectivo.
Por otro lado, el análisis de la asociación apunta a que, en 2026, el riesgo de incendios en la mitad norte de la Península Ibérica «es superior», agravado por fenómenos extremos vinculados al cambio climático como olas de calor, tormentas, lluvias intensas en primavera y fuertes vientos. «Existen algunas zonas con riesgos elevado este 2026 al tener características muy similares a las que ardieron en 2022 y 2025, como la parte con monte bajo del Vizcodillo y sus pinares de repoblación o los pinares de repoblación de la zona occidental de la Sierra dela Culebra».
La organización advierte de que el aumento de temperaturas, la sequía prolongada y la acumulación de biomasa extremadamente seca, tras primaveras con abundantes lluvias, convierten a amplias zonas de Zamora en «un polvorín imposible de apagar en caso de producirse un fuego». En ese sentido, Criosanabria subraya especialmente «el riesgo crítico en la Sierra de la Culebra occidental, que no ardió en 2022 y mantiene un estado de abandono similar al de la zona quemada».
Por eso, Criosanabria propone un cambio de modelo que pase de priorizar únicamente la extinción a establecer una prevención integral basada en ordenación territorial y paisajes en mosaico que frenen la propagación del fuego, corredores ecológicos que fomenten el intercambio genético y la regeneración natural, aprovechamientos forestales y reforestaciones con especies autóctonas que garanticen la conservación del suelo y además resistan mejor los incendios y puedan ayudar a frenarlos, mejoras laborales y estabilidad de los equipos de extinción, actividades silvopastoriles y aprovechamientos innovadores que generen rentabilidad y reduzcan la vegetación inflamable, y campañas de educación ambiental y participación ciudadana.
La asociación también denuncia que tras los últimos grandes incendios «no se ha realizado una correcta zonificación de los daños, fundamental para determinar en qué zonas intervenir y en cuáles dejar que la naturaleza se regenere por sí sola».
