La fecha del 25 de mayo de 2026 aparecía marcada en rojo en el calendario del fútbol segoviano. Por primera vez en la historia, un jugador nacido en esta provincia castellana partía con opciones de ser citado para disputar un Mundial. Pero el vídeo lanzado por la federación terminó, la lista con 26 nombres se hizo pública y, entre ellos, no estaba el de Jorge de Frutos, el atacante del Rayo Vallecano que podría haberse convertido en un pionero para su tierra como participante en el gran evento del deporte con mayor seguimiento del país.
Segovia tendrá que esperar, como también lo hacen otras seis provincias españolas desde que, en 1934, España se estrenase en una Copa del Mundo. No ha habido segovianos en ninguna de las 17 listas de convocados realizadas por los distintos seleccionadores en estos 92 años. Como tampoco jiennenses. Ni oscenses. Ni turolenses. Ni guadalajareños. Ni conquenses. Como podrá intuir el lector, tampoco zamoranos.
Efectivamente, Zamora es una de las siete provincias españolas que jamás ha tenido un representante en el Mundial de fútbol. Y esta vez, al contrario que en Segovia, la provincia siguió las noticias de la convocatoria para la cita de Estados Unidos, México y Canadá sin demasiada tensión al respecto. Ningún jugador de la tierra tenía opciones – ni siquiera remotas – de entrar en los planes del técnico Luis de la Fuente para colarse en la nómina de 26 hombres que representará al país en la competición.
En realidad, pocas veces ha vivido Zamora con nervios este momento. Hace muchos años que, ni por asomo, un zamorano tiene posibilidades de entrar en la convocatoria de España. Lo último más parecido hay que buscarlo en 1994, cuando Javier Clemente citó a Felipe Miñambres para el Mundial de 1994. También en Estados Unidos. No es zamorano el actual presidente del CD Tenerife, sino leonés, pero sí había sido jugador del equipo de la tierra en los 80. Había un vínculo. Pero hasta ahí.
Por lo demás, la palabra Zamora en la Selección Española que ha acudido a los Mundiales ha quedado reducida al apellido de Ricardo, uno de los grandes porteros de la historia inicial de este deporte en el país, y al de Jesús María, el delantero vasco que disputó la Copa de 1982. Para profundizar en el impacto de la gente de la provincia en el combinado nacional hay que salirse del carril de la gran competición internacional y viajar a dos encuentros amistosos de mediados del siglo XX.
Joseíto
El primero se disputó el 28 de diciembre del año 1952, en lo que entonces se conocía como el estadio Nuevo Chamartín de Madrid. Aquel duelo enfrentó a la Selección Española con la de Alemania Federal, que año y medio después conquistó en Suiza el título mundial tras derrotar a Hungría por 3-2 en una final que ha pasado a la historia como «El milagro de Berna». Ese día, en un choque sin puntos en juego, los dos combinados empataron a dos, y un futbolista zamorano disputó los 90 minutos.
El nombre de aquel futbolista era José Iglesias Fernández, conocido futbolísticamente como Joseíto y uno de los componentes de aquel Real Madrid que coleccionó copas de Europa en los años 50. Cuatro títulos continentales con el club logró el futbolista zamorano que, con la Selección, solo jugó aquel partido ante Alemania Federal. Ni uno más. No tuvo opciones de ir al Mundial de 1954, el que ganaron los germanos, básicamente porque España no se clasificó.
Joseíto, que llegó a jugar en los 40 en el Atlético Zamora, se retiró y fue entrenador. Sus grandes tardes en los banquillos las tuvo en Granada, donde acabó por fijar su residencia habitual hasta su muerte en 2007. Curiosamente, esa fue la provincia en la que decidió establecerse también el otro jugador de la provincia que llegó a debutar con la Selección Española. Su nombre era José Mingorance Chimeno.
Mingorance
El segundo apellido delata la procedencia de este sanabrés de Castro que jugó solamente 35 minutos con la Selección Española de fútbol. Lo hizo también en un amistoso, disputado el 13 de junio de 1963. Fue en el ya conocido como estadio Santiago Bernabéu. Mingorance fue titular en el partido contra Escocia, pero fue sustituido antes del descanso en un encuentro en el que los visitantes golearon al equipo nacional dirigido por José Villalonga (2-6).
Después de aquello, Mingorance, que fue un futbolista histórico para el Córdoba, donde militaba cuando fue citado por la Selección, no volvió a defender más la camiseta de España y perdió la oportunidad de participar en la Eurocopa de 1964, la que ganó el equipo nacional y que fue, hasta 2008, el único título en las vitrinas del combinado absoluto.
Joseíto y Mingorance. Hasta ahí. Esos son los zamoranos que han jugado con España. El último, hace 63 años. Mucho después, ya en los 2000, Sergio García llegó a recibir la llamada de las categorías inferiores, pero lo del Mundial se quedó lejos. Habrá que seguir esperando para eso. Como Segovia. Como Guadalajara. Como Jaén. Como Huesca. Como Teruel. Como Cuenca. Los mismos que aparecen en todas las clasificaciones que hablan de carencias en el país.
