Zamora, concretamente sus pueblos, siguen sumando elementos patrimoniales en mal estado. La falta de inversiones de los responsables de estos bienes, casi siempre eclesiásticos, en su mantenimiento compromete edificaciones a lo largo de los cuatro puntos cardinales de la provincia. Muchas de ellas se integran en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, que desde la semana pasada suma un nuevo bien al que recomienda vigilar: la parroquia de San Clemente de Ferreros, pueblo sanabrés perteneciente al municipio de Robleda-Cervantes. La iglesia, construida en el siglo XVII como se aprecia en el exterior (la fecha está grabada con un cincel) pertenece a la Diócesis de Astorga.
La iglesia presenta elementos románicos y góticos con una fachada ornamentada y una torre campanario que domina el paisaje urbano, argumentan desde Hispania Nostra. La nave principal está ejecutada con grandes bloques de piedra colocados en sillería, una técnica que garantiza la estabilidad estructural y que otorga al conjunto un aspecto imponente a pesar de sus dimensiones recogidas. La espadaña, elemento típico de las parroquias de esta región, corona el edificio y sirve de soporte para las campanas que, todavía hoy, tañen.
La iglesia no cuenta con protección específica, lo que compromete todavía más su futuro. «Desde el 2019, la Asociación Cultural y de Vecinos San Clemente ha estado esperando para poder tramitar y solicitar en plazo la ayuda económica al Obispado para arreglar la espadaña, la escalera, la torre y la fachada de la iglesia, que se encuentran en un estado lamentable y en un deterioro cada vez más agravado», dice Hispania Nostra. De momento, no hay noticias.
«El desprendimiento constante de las piedras ocasiona un peligro para las personas que pasan por el lugar, debido a que el templo se encuentra ubicado en la plaza del pueblo, sitio de reunión de los vecinos». Hace unos años sí se logró reparar el tejado gracias al esfuerzo de los vecinos del pueblo y al empeño de su ya fallecido párroco. Gracias a eso, al menos, el agua no entra al interior del edificio, ya que las goteras que había eran importantes.
La iglesia es «el único patrimonio del que dispone el pueblo y es zona de reunión común a todos los vecinos. Los jóvenes, ya pocos quedan allí, continúan con la tradición de poderse reunirse en fechas señaladas donde la parroquia es punto de encuentro», aseguran los impulsores de la Lista Roja del Patrimonio, que ponen el acento en lo importante que es este lugar para la vida comunitaria del pueblo.
