Antes de marzo de 2020 Zamora contaba con un tren que pasaba por la ciudad antes de las siete de la mañana, que tardaba alrededor de una hora y media y que aparecía por la estación de Chamartín alrededor de las ocho y cuarto de la mañana. Era un Alvia, cierto, era más lento que los trenes actuales, cierto, pero era, dicen los usuarios, más fiable. Y, sobre todo, permitía estar en Madrid a una hora compatible con la asistencia a un puesto de trabajo. El tren madrugador, con datos de la propia Renfe, fue el causante de la mitad del incremento de viajeros en el corredor Madrid-Zamora en los años previos a la pandemia (aproximadamente, de nuevo con datos de la operadora, tenía una media de usuarios de más de cien personas al día). Los informes internos indicaban que el tren tenía un flujo constante de viajeros y que estaba ocupado en su mayoría por «trabajadores pendulares», que viven en Zamora y se emplean en Madrid.
Puede que un centenar de viajeros no sea mucho cuando se comparan los datos con las cifras de otras capitales de provincia, pero sí suponían un dique contra la despoblación. Eran cien familias que podían vivir en Zamora sin tener que emigrar a Madrid, donde tenían su trabajo. Llegó el COVID, los trenes pararon y, cuando llegó la hora de recuperarlos, el madrugador ya no volvió. Para Renfe, carecía de demanda suficiente para justificar su puesta en servicio. Es este el germen de la Asociación de Usuarios de la Alta Velocidad, que se estrenaba constando que, en sus cifras para justificar la supresión, Renfe obviaba los billetes de los viajeros que venían de Galicia y de los que se subían en Medina del Campo. Y claro, no salían las cuentas.
Hoy el panorama es otro. El primer tren que llega a Madrid lo hace, cuando va todo bien (antes era la norma, ahora, casi, la excepción) a punto de dar las nueve de la mañana. No es raro que pase de las nueve, dicen los viajeros, que lamentan los continuos retrasos y un empeoramiento general, dicen, del servicio. El tren fue más rápido cuando se inauguró el AVE hasta Zamora y ahora, inaugurado desde 2024 el corredor completo, debería serlo. Lo que sucede es que los tiempos de viaje, a raíz del accidente del pasado mes de enero en Andalucía, han aumentado porque los trenes van más lentos. Hasta hace unos meses Renfe anunciaba trenes en una hora y cuatro minutos. Ahora tardan diez minutos más.
Son estas algunas de las bastantes razones que llevan a que Zamora vaya a acoger este domingo una nueva concentración por la mejora de los servicios ferroviarios. Concentración que cuenta, sobre el papel, con el apoyo de todos los partidos, representados a nivel municipal en la mesa del AVE. Se pide, sobre todo, el regreso del tren madrugador, cuya falta convierte a Zamora en una de las capitales en las que es más complicado llegar a Madrid a primera hora. Los conquenses llegan a las 7.34 de la mañana, los vallisoletanos, a las siete y media y los segovianos, a las siete y 22 minutos de la mañana. Todos una hora antes que los zamoranos. Los retrasos medios, dicen los usuarios del AVE, son de veinte minutos en las últimas semanas en el primer tren de la mañana, cuatro veces superiores a los registrados en los trenes que llegan desde León o desde Valladolid. Con respecto al aumento del tiempo de viaje los viajeros hablan directamente de «oficialización de la ineficiencia», pues «se añaden tiempos de viaje en lugar de resolver problemas».
Y es que, aunque hay más trenes ahora que antes de la pandemia (es un hecho que no admite discusión) Zamora sufre un «efecto pinza» que hace complicado el uso del tren para cuestiones laborales. Los trenes no llegan a una hora compatible con la jornada, lo que dificulta compatibilizar un trabajo en Madrid y una vida en Zamora, y el adelanto del tren de las cuatro a las tres y media de la tarde tampoco ayuda con el regreso. «Sin un tren funcional, en Zamora se agudiza la muerte demográfica» de la ciudad, aseguran los usuarios.
Y, por último, en la capital aún se reivindica lo mismo que hace años, la ausencia de billetes. Cuando el tren y el movimiento de viajeros acabaron de recuperarse tras el COVID Zamora empezó a sufrir esta situación, ya que Renfe habilita más billetes para Galicia (es más rentable) que para la provincia de Zamora. Una situación que lleva a muchos viajeros al absurdo de tener que pagar un billete de tren a Orense para bajarse en Zamora cuando regresan desde Madrid. Con la entrada de los trenes S106 aumentaron las plazas, pero la situación todavía se siente.
Hoy, como hace un año, los viajeros reivindicaran mejoras para la ciudad. También para la provincia, donde Sanabria se resiente desde hace un año, desde que perdió el tren de la mañana, ahora recuperado a cambio de perder uno que viajaba hacia Zamora a las dos de la tarde. «Venden recortes como si fueran mejoras», dicen los usuarios, que ponen además sobre la mesa el hecho de que, desde esta semana, pasa por Zamora el primer tren procedente de Vigo que no se detiene en la capital para acortar el viaje entre las dos ciudades del extremo del corredor en cuatro minutos. «No somos», concluían los viajeros sanabreses, «ni un territorio de sacrificio ni la servidumbre de paso de nadie». Los viajeros, apoyados por un frente político unitario, han decidido seguir luchando. Del apoyo que reciban de la ciudadanía dependerá el éxito de buena parte de sus reivindicaciones.
