Alcañices, día sexto después de las elecciones autonómicas. Por aquí ya no hay ni rastro de propaganda electoral, pero sí camiones. Uno detrás de otro por la travesía de la Nacional 122, que corta el pueblo más grande de Aliste. Visto desde fuera, parece una tortura. Mientras, en las aceras y en las tiendas, se percibe un cierto movimiento comercial, y eso que es una mañana de feria en San Vitero, a solo un puñado de kilómetros. La gente de la comarca pasa con bolsas, entra a los comercios y se entrega a los quehaceres después de pedir con su voto, el domingo anterior, que el Partido Popular gobernara la Junta de Castilla y León durante los próximos cuatro años. En ningún otro territorio de la comunidad los vecinos lo dijeron tan claro.
Efectivamente, en Aliste, el PP obtuvo su victoria más contundente en toda la comunidad autónoma. En ninguna otra comarca se dio el escenario conjunto de que los populares lograran un pleno de triunfos en cada uno de los municipios, con más de un 50% de las papeletas en 15 de los 16 ayuntamientos, con un crecimiento también en todos menos uno y con un respaldo medio del 56,7%. Si toda Castilla y León hubiese votado igual que esta comarca, el reparto de procuradores habría sido el siguiente: PP, 49; PSOE, 19; Vox, 13; y UPL, 1. Mayoría absolutísima para Alfonso Fernández Mañueco.
¿Pero por qué? ¿Cuál es la razón que llevó a 2.040 de los 3.599 alistanos que emitieron un voto válido a respaldar al Partido Popular? Varias personas tratan de explicarlo, aunque antes conviene hacer una precisión que puede servir para entender por dónde van los tiros. El PP tiene también 15 de las 16 alcaldías de la comarca. Solo una está en otras manos. Se trata de San Vitero, y su alcaldesa se presentó por Zamora Sí, un partido que no concurrió a las elecciones autonómicas. Ni PSOE ni Vox tienen aquí un peso municipal relevante.
A partir de ahí, lo demás. «La explicación es muy sencilla. Los resultados electorales van en función del trato que reciben los ciudadanos de las administraciones. Nosotros tenemos una estructura de personas que transmite las necesidades que plantean los vecinos. Intentamos resolver, esa es nuestra filosofía». Quien habla es Javier Faúndez, alcalde de Trabazos, uno de esos 16 municipios de la comarca, y presidente de la Diputación de Zamora. Su testimonio es el de una de las personas que mejor entiende las dinámicas políticas de la comarca. Entre otras cosas, Faúndez es regidor de su ayuntamiento desde 2003.

«Las personas se sienten cómodas con nosotros porque, cuando tienen un problema, estamos», insiste el político de Trabazos, que habla de «un trato personalizado» y que subraya que la clave reside en esa «cercanía». Hay otras opciones que pueden llamar la atención, pero Faúndez constata que pesa más el cara a cara: «Abascal – por el líder de Vox – ha estado en Castilla y León hasta el 15 de marzo, pero el 16 ya no. Aquí se quedan Javier Faúndez, el alcalde de Alcañices, la alcaldesa de Mahide o la alcaldesa de San Vitero. Cuando surge un problema, hay que resolverlo. Esa es la clave», resume el presidente provincial.
En esa reflexión para decidir el voto, no parecen haber influido negativamente asuntos como los incendios. Faúndez sostiene que la gente ha entendido que, cuando median «circunstancias adversas» como las de los veranos de 2022 y 2025, «se puede hacer lo que se puede hacer», más allá de ajustar algunos criterios posteriormente. Sobre eso, el portavoz de la Coordinadora Rural, Chema Mezquita, considera que, en realidad, «no ha habido espíritu crítico» y, por ese motivo, el PP no ha sufrido «erosión» a causa de la gestión de los fuegos.

El activista contra la despoblación y por el desarrollo de los pueblos de la provincia, natural y residente de Aliste, apunta que la sociedad de Castilla y León es, en general, «conservadora». Más aún en el caso de la comarca. «También creo que aquí cala mucho el discurso nacional y el ánimo de dar un palo a Pedro Sánchez. Muchas veces, no tenemos muy claro quién tiene que responsabilizarse de cada cosa», apunta Mezquita.
A esa circunstancia se une la «red municipal muy bien tejida» que tiene el Partido Popular en la comarca, con unos alcaldes que «a veces miran más por su partido» y que «no han sido críticos» con el tema de los incendios o con el sanitario. «Hay pueblos donde no va el médico casi nunca, pero sigue sin haber crítica interna», lamenta el portavoz de la Coordinadora Rural, que admite el argumento de las políticas de cercanía como factor a tener en cuenta, pero que lamenta que políticos como Faúndez sean «activistas» contra el Gobierno central y «cobardes» en lo que tiene que ver con la Junta.

¿Y qué piensa de todo esto la única alcaldesa de la comarca que no es del PP? Vanesa Mezquita (Zamora Sí) apunta, desde San Vitero, que en primer lugar «la gente es libre de votar» lo que considere. Otra cosa es que ella lo comparta. «Se nos ha quemado mucho, mucho, mucho. Pero nos olvidamos muy pronto de todo», lamenta la regidora, que espera que el Partido Popular esté «a la altura de las circunstancias» en estos cuatro años si finalmente logra formar Gobierno.
«De lo que sí me alegro es de que Vox no haya tenido aquí el resultado que esperaba. Los que no somos tan extremistas lo consideramos una buena noticia», añade Mezquita, que seguirá, al menos 15 meses más, como la única alcaldesa de Aliste que vive fuera del PP. En mayo de 2027 se abrirán otra vez las urnas para elegir a los representantes más cercanos.
«Ganan estos por él»
Alcañices y San Vitero quedan atrás, y el viaje por Aliste continúa rumbo a Nuez. Allí, una mujer teje a la brigada de su puerta mientras la tarde termina de decidir si brilla o se estropea. Al pie de la iglesia, un grupo de hombres se ríe cuando escucha la pregunta de los votos al PP. «Aquí ganan estos por él. Si no, ganaban los otros», dice un vecino octogenario en referencia a la influencia de Javier Faúndez, el alcalde de su municipio, en el resultado del domingo pasado en estos pueblos. Cada cual que busque su explicación. El caso es que, en esta esquina del oeste, la gente lo tuvo claro.

